Autor:  Churubambino Boliviano

Yo pertenezco a la clase media; al igual que la mayoría de la población me transporto en bus o trufi y porque no, a veces también a pie y al no poder caminar libremente por mi ciudad, el ser perseguido porque parezco de la prensa, el ser discriminado porque no masco coca, el no poder abastecerme de alimentos, etc., etc, provoca que yo esté presente en los acontecimientos del 11 de enero del año 2007 en Cochabamba y así es que decidimos los vecinos salir en marcha pacífica, un grupo que partimos desde la plazuela 4 de noviembre, con banderas blancas y señoras de edad e inclusive una señora en silla de ruedas que salía para pedir que ya nos dejen vivir tranquilos y no nos amedrenten y dejen que nos movamos en paz, porque si hay que hacer honor a la verdad es que no podíamos salir a las calles con tranquilidad.

A los dos días de llegar este grupo del chapare a Cochabamba me persiguen por el solo hecho de que estaba con terno ya que pensaron que yo era trabajador de la prensa. Una semana después tuvimos que salir a pie con mi hija que se encontraba enferma y no podíamos ni llegar en trufi al hospital porque los cocaleros chapareños estaban rompiendo los autos con piedras y el chofer no quería arriesgarse y casi le dan al parabrisas…ese mismo día una media hora después una pareja es golpeada(cosa que no sale en la televisión) además de muchos abusos que cometían amparados por el gobierno que se encuentra totalmente parcializado) la causa de la golpiza a estos dos infortunados por si quieren saberlo fue hacer el comentario de “porque no van a trabajar y nos dejan andar en paz”.

Todo esto solamente porque a un grupo de campesinos productores de la coca (utilizada en la elaboración de la cocaína) se lo movió con fines netamente político, porque no se puede explicar cómo sobrevivían tanto tiempo sin hacer nada más que bloquear, aquí en la ciudad uno no puede darse el lujo de parar de trabajar porque de otra manera nos morimos de hambre porque no habría sueldo, los productores de coca ilícita si tenían completo apoyo del gobierno y eso lo sabemos todos, estaban protegidos por las fuerzas policiales y militares.

Un mes antes de lo ocurrido en los enfrentamientos del 11 de enero de 2007, había señales del duelo político (con la huelga de hambre para pedir que la Constitución Política fuese aprobada por dos tercios). El 13 de diciembre de 2006, el entonces prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa convocó a un referéndum autonómico. El 15 de diciembre se dio la primera escaramuza: grupos sociales rechazaron con una marcha la propuesta.

El 8 de enero, una protesta derivó en la quema de la Prefectura de Cochabamba. Los días siguientes también trajeron otras señales: el 10 de enero, con una marcha de sectores urbanos que bajó del norte hacia el puente de Cala Cala y se encontró con los grupos sociales que habían extendido su vigilia de la plaza 14 de Septiembre a El Prado. El Comité Cívico declaró paro para el 11 de enero. De las 12 investigaciones que la Fiscalía rastreó en 2007 por la movilización de enero, sólo se resolvió la muerte del cocalero Juan Ticacolque. El atentado contra la Prefectura (el 8 de enero), el crimen de Cristian Urresti Ferrel (17) y la muerte a golpes del cocalero Luciano Colque siguen en la impunidad.

No fueron 200, sino 450 las víctimas de la crisis del 11 de enero de 2007 que aún viven con secuelas físicas y emocionales, según la Comisión de Derechos Humanos de Cochabamba, que monitoreó las heridas del conflicto. Al menos 400 son víctimas de palos, bates, piedras y golpes. Otras 36 fueron apuñaladas o sufrieron heridas profundas, 11 son heridos de bala y tres las víctimas fatales de la confrontación, (1) Pamela Ledezma. “De los 12 casos que se investigaron en la Fiscalía sólo uno (muerte de  Ticacolque) terminó con sentencia. El resto se cerró al comenzar las averiguaciones y los demás nunca se investigaron”. Pero “además las investigaciones sólo se centraron en los autores materiales y no en los intelectuales”. (2)

“Dejar en la impunidad hechos tan violentos deja secuelas sociales, psicológicas y físicas. Daños irreparables porque al dejar huérfanos hace que una familia se vea truncada en sus objetivos: hay niños que ya no van a ver a un papá. Hay una madre, en el caso de Urresti, que no va a ver más a su hijo. (3)  Entre los sobrevivientes de la crisis del 11 de enero hay historias como las de Raúl Claros, que a sus 22 años está enfermo por los cuatro impactos de bala que recibió y desempleado. También, figura Angelina Janco, apaleada en el conflicto y madre de un adolescente de 14 años heridos de bala en la crisis. A ello se suma, la viuda Ticacolque, que por un año vivió entre tribunales y el cuidado de sus 4 hijos, pero ahora está sin trabajo.

1.- Pamela Ledezma. Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Cochabamba
2. – Por Vásquez Katiuska – Los Tiempos – 12/01/2010
3. -Elizabeth Chuquimia, activista del Instituto de Terapia e Investigación (ITEI)
09/01/2011-09:09 Los tiempos

 

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