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El CX-3 no solo es el SUV más pequeño que produce Mazda, también es el más nuevo. Desde que comenzó a comercializarse en Estados Unidos en agosto del pasado año, casi 28,000 CX-3 han encontrado un hogar, cifra no muy baja, para un modelo que entra a contender en el más difícil de los terrenos, el de los SUV compactos. Un competidor que llegó al mercado un año antes, el Fiat 500X, acumula solo 23,302 unidades vendidas.

Capitalizando en el interés que este tipo de autos sigue generando, Mazda agregó un tercer crossover a la alineación, que completa con modelos más grandes como el CX-5 y el suntuoso CX-9, con tres filas de asientos. Por su nombre, el CX-3 podría sugerir que se trata de una versión del compacto Mazda 3, pero no es exactamente el caso. El CX-3 está más estrechamente relacionado con el subcompacto Mazda 2 hatchback. De hecho, se ha convertido en el reemplazo de este modelo, al menos en Estados Unidos, debido al mayor potencial del CX-3 para las ventas y la rentabilidad para él fabricante.

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Para un modelo prácticamente nuevo, sería injusto pedirle muchos cambios un año después de su lanzamiento. Solo ajustes menores de equipamiento y alguna que otra variación en los niveles de acabado están presentes. Al Touring le han agregado llantas de 18 pulgadas, algo que solo estaba disponible el pasado año para el más avanzado de la gama, el Gran Touring.  También ahora la tecnología de seguridad activa está un poco más accesible, ya que Mazda redujo el costo del paquete “i-Activsense” ofrecido en el Grand Touring, en unos $750 dólares. Este paquete contiene control de crucero adaptativo, advertencia de salida de carril, y  frenado de emergencia automatizado entre otros.

En el exterior casi sin cambios, ni mucha falta que hace. Con un capó largo, estiradas curvas apelantes a la sensualidad, y un frente agresivo, este CX-3 es uno de los autos con mejor aspecto en las carreteras en la actualidad. En el interior igualmente han aplicado un lenguaje de diseño audaz, con acentuaciones de color rojo oscuro en las puertas y consola central, con piel de color crema en el tablero y asientos, para crear contrastes dinámicos e interesantes, difíciles de encontrar en la mayoría de sus competidores. Cierto que hay algunos materiales baratos en detalles de las puertas y sobre el tablero, pero tampoco estamos hablando aquí de un Lexus.

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Desafortunadamente, el CX-3 no es tan cómodo como se puede conjeturar a primera vista. Admitamos que es un crossover compacto, y con cuatro adultos embalados adentro, sin duda, lo de “compacto” adquiere relevancia. El espacio es apretado para el conductor o el pasajero delantero, para cualquier persona algo más grande o más pesado que media, como es mi caso. Los bolsillos siempre los llevará cargados, pues los sitios para almacenar cosas, o “stuff”, como dicen los norteamericanos, son prácticamente inexistentes.

A la hora de ese viaje a la ferretería o al aeropuerto a buscar a la tía que regresa cargada de maletas, el CX-3 también se muestra débil. Los modelos con tracción en todas las ruedas o AWD solo cuentan con 10.1 pies cúbicos de espacio de carga tras los asientos traseros, lo que es menos que todos los competidores de este auto. Queda claro que este modelo es un automóvil de ciudad, para el día a día, y no un guerrero para paseos y excursiones de fin de semana, pero sabiendo Mazda lo ardiente del sector de los SUV compactos, sería prudente que presentaran mejores opciones, para que la estancia en el interior del CX-3, sea menos claustrofóbica.

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Mazda tiene una larga tradición de diseñar y fabricar autos divertidos para manejar. El CX-3 es heredero de ella, entregando la dinámica de conducción de un hatchback, con mayor altura, y la funcionabilidad de un crossover con AWD. Empleando la tecnología propietaria Skyactiv, Mazda logra mayor compresión del motor, que unida a detalles de diseño del chasis, alcanzan una mejor economía de combustible en todos los modelos que fabrica.  Han logrado apretar cada onza de rendimiento y eficiencia posible a este motor de cuatro cilindros naturalmente aspirado. Los 146 caballos de fuerza que produce son una cifra decente para un auto ligero como este.  Desafortunadamente, sin un turbocompresor, todo el par de torsión del CX-3 está disponible en la gama baja, pero la aceleración sube rápido resultado es un sonido rudo y una experiencia de aceleración algo apagada, que fácilmente podría ser remediado, por un motor más pequeño con un turbocompresor.

El 2017 Mazda CX-3 comienza en los $ 19.960. Eso es un poco por debajo del precio promedio de unos $20,349 para un nuevo subcompacto. Viene en tres diferentes configuraciones, Sport, Touring y Grand Touring, el modelo probado por nosotros, que, con paquetes adicionales, puede subir rápidamente de precio, exactamente a los $28,800 dólares.

Muchos SUV compactos han dejado de ser “compactos” en el buen sentido de la palabra, pero el pequeño CX-3, con buen estilo y divertido para manejar, pudiera atraerle, si la consideración por el espacio interior no es su prioridad, y está dispuesto a encontrarle justificación al epíteto… “compacto”.

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