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Los Ángeles, 29 dic (EFEUSA).- Las autoridades policiales de la ciudad de Los Ángeles desplegarán este martes una vigilancia “muy activa” para controlar los disparos al aire durante la medianoche del 31 diciembre, una práctica afianzada entre algunas comunidades hispanas y que implica una pena de cárcel según señalaron.

Tras recordar que “todo lo que sube, cae”, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) puso de relieve el riesgo que supone para las personas una bala en caída libre.

El LAPD recordó que “una bala disparada al aire puede llegar hasta las dos millas de altura y, en su caída, alcanzar una aceleración de 300 a 700 pies por segundo”. Precisaron que basta con que el proyectil logre una velocidad de 200 pies por segundo para penetrar el cráneo de una persona.

Las autoridades policiales señalaron que este año utilizarán “un sistema de alta tecnología” que permite ubicar con “bastante exactitud” el sitio donde se ha originado un disparo. “Disparar un arma al aire es un delito mayor que se condena hasta con un año de cárcel”, advirtió la policía a través de una nota en su página web.

Por su parte, el Departamento del Alguacil del Condado de Los Ángeles puso de manifiesto que si una persona muere a causa de una “bala perdida” lanzada al aire, el responsable del disparo será acusado de homicidio.

Tanto el LAPD como el Departamento del Alguacil utilizan la tecnología “Shotspotter”, un sistema de detección acústica que combinado con mapas computarizados puede ubicar el sitio donde se originó el disparo segundos después de ocurrido y con un margen de error de cinco pies.

Ambas instituciones recalcaron que “cualquiera que sea arrestado por disparar un arma de fuego será acusado con todo el peso de la ley”, por lo que invocaron a celebrar los días festivos con “seguridad y responsabilidad”. EFEUSA

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