Zulay Hernández.

Uno de los ejercicios más completos para trabajar tu mente y cuerpo es la natación. Está recomendada para todos, sin importar la edad o la condición física. Es un deporte en el que el aprendizaje es muy sencillo y el riesgo de tener lesiones es bajo, esto es debido a que la natación no afecta a las articulaciones como lo hacen otros ejercicios, puesto que al flotar el propio peso del cuerpo no recae en ellas.

Además, como todos los deportes, nadar segrega endorfinas, conocidas como las hormonas del placer, las cuales después de algunos minutos de esfuerzo, provocan una natural sensación de felicidad. La natación te permite retrasar la etapa del envejecimiento, aunque en realidad es imposible de evitar, la natación puede retrasar sensiblemente su desarrollo, ayudándonos a mantenernos jóvenes.

Tu capacidad motriz aumenta, al igual que tu memoria, ya que se requiere mayor concentración y coordinación, entre otras cosas, esto se debe a los ejercicios de respiración que se ponen en práctica al nadar, los cuales oxigenan de mejorar manera el cerebro, además de que la coordinación motriz produce que nuestro cerebro tenga que crear nuevos lazos neuronales.

También hace que estés más alerta, con más equilibrio y que tengas un tiempo de reacción complejo más eficiente y rápido. Quemas mayor número de calorías, ya que en el agua tus músculos trabajan de cinco a seis veces más que en tierra firme, una hora de este ejercicio te permite quemar hasta 600 calorías. Además aumenta tu masa muscular y la tonifica, alarga tus músculos, mejora tu silueta, permite ejercitar las articulaciones, aumenta su flexibilidad y el rango de movimiento.

Por otra parte, la natación tiene incidencia en el fortalecimiento de nuestros huesos, por lo que nuestro cuerpo en general es mucho más fuerte. Nadar hace más resistente a nuestro cuerpo porque, por una parte, nos ayuda a desarrollar una capacidad pulmonar mucho mayor. Mejora tu circulación, cuando nadas, le das un masaje a cada órgano de tu cuerpo, la sangre se activa y te sientes mejor.

Además es recomendable para personas que padecen enfermedades como la escoliosis (o cualquier problema de espalda) y asma. Es importante elegir el estilo de nado que más se adecue a nuestras capacidades, pero sea cual sea no hay excusa para no echarse al agua. Las modalidades propias de la natación, en los últimos años, han surgido nuevas formas de combinar el ejercicio aeróbico con los beneficios que aporta el deporte en el agua, como el aquabiking (spinning en el agua) y el aquagym.

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