Zulay Hernández.

Son muchas las personas que deciden practicar ejercicio, pero si no sabes por qué deporte decidirte, puede que pasear en bicicleta sea lo que estás buscando, pues es uno de los ejercicios más completos que podemos hacer.

Según diversos estudios, montar en bicicleta de manera regular reduce el riesgo de padecer un infarto un 50%, ya que durante el pedaleo el ritmo cardíaco aumenta y la presión arterial disminuye, en consecuencia el corazón trabaja economizando. Además, el colesterol LDL o colesterol malo se reduce significativamente.

Otro beneficio es para la espalda, siempre y cuando se mantenga una postura correcta en el asiento e inclinando ligeramente el torso hacia adelante, provocando así que la musculatura de la espalda esté bajo tensión y se vea obligada a estabilizar el tronco, con esto estamos evitando que se reduzca la nutrición de los discos intervertebrales, los cuales son importantes para amortiguar los impactos debido a la inactividad.

También gracias a los movimientos regulares de las piernas se fortalece la zona lumbar y se previene la aparición de hernias discales, ya que se mantiene la columna protegida de vibraciones y golpes. A todo esto hay que añadir que favorece la estimulación de los pequeños músculos de las vértebras dorsales, al hacer que constantemente se compriman y extiendan.

Cabe destacar, que aproximadamente el 80% del peso del cuerpo es amortiguado por el asiento, evitando que todo el peso caiga por tanto sobre las articulaciones o los cartílagos, y esta carga mínima favorece que la energía y las sustancias nutritivas puedan ser difundidas con mayor facilidad por los cartílagos.

También es un ejercicio muy eficaz para combatir infecciones y prevenir el cáncer, ya que potencia la función de los fagocitos en nuestro organismo, es decir, activa nuestro sistema inmunológico. Además durante la realización de este ejercicio se liberan diferentes compuestos químicos relacionados de forma directa con el estado de ánimo, lo que produce bienestar.

Lo más recomendable sería dedicar como mínimo tres veces por semana entre 45 a 60 minutos. Antes de subirte a la bicicleta es recomendable que acondiciones  y estires los músculos, sobre todo los de la zona posterior de las piernas. Es fundamental la hidratación, tomar agua de manera regular aun cuando no se tenga sed.

Puedes instalar un cuentakilómetros en tu bicicleta para controlar la distancia del trayecto que realizas cada día e ir aumentándolo día a día de forma paulatina. Usa rodilleras, casco y selecciona las vías por las que vas a transitar. Asegúrate de que la bicicleta este en las mejores condiciones para disminuir accidentes.

 

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