La población venezolana debe aprender muchas cosas entre ellas a: trabajar, no esperar nada regalado, criticar más las malas políticas publicas sin miedo, exigir más al Gobierno… tanto la población como el Gobierno forman e integran un país y es la población la responsable de elegir a sus gobernantes.

Ciertamente los venezolanos deseamos un cambio, pero quién o quiénes representan ese cambio. Por un lado tenemos un Gobierno que quiere mantenerse y cuyas políticas favorecen solo a un sector social del país, nos tiene hundido en una crisis socio económica… y por otro lado tenemos una oposición que está demostrando una clara falta de liderazgo, unidad y sobre toda una visión de país, al parecer tanto el Gobierno como la oposición solo quieren poder.

Es por ello que tomando como base lo anteriormente citado, quiero compartir con ustedes una definición importante en referencia a un grupo político organizado que discrepa de la orientación que sigue el partido de Gobierno en la atención y solución de los problemas públicos. Algunos autores consideran que para que un partido pueda considerarse de verdadera oposición es necesario que tenga probabilidades reales de llegar al poder en un proceso electoral.

Por ende, Si no existe esta probabilidad no se le reconoce calidad de partido de oposición, dado que tampoco tiene mayor responsabilidad en las críticas que hace ni en los programas de gobierno que ofrece. A priori sabe que no tendrá que enfrentar la posibilidad de cumplir con sus ofrecimientos.

Ahora bien, es común que muchas personas se pregunten para qué sirve la oposición, más aún en momentos como el que vive el país. Lejos de los que muchos suelen decir, que la oposición es solo obstáculo en el camino de las políticas del Gobierno, no es del todo cierto.

Como indican muchos expertos, la oposición es uno de los grandes signos de madurez política de la democracia. Mientras más garantías tenga la oposición, mayores posibilidades de acertar tiene el sistema, porque en lugar de un criterio solitario se pueden sopesar varias posiciones antes de llegar a una conclusión más elaborada. La oposición cumple frente al gobierno la función que tienen los debates en el Congreso, expresión por excelencia de la democracia. Y ese es un aspecto importante a recuperar en el país.

A las mejores decisiones se llega por la deliberación, no por la imposición. Recordemos que el Gobierno y la oposición son dos extremos de un mismo proceso político, por eso debe ser tan condenable el abuso del poder como el ejercicio de una oposición mezquina que solo busque satisfacer intereses personalistas.

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