La meta de muchas personas es adquirir un carro propio, más aún cuando se le ha puesto mucho esfuerzo y dedicación a esta idea, lo que se puede traducir en limitaciones en gastos a los cuales incurrimos para satisfacer otros gustos y necesidades.

Muchos fueron los venezolanos que en el desarrollo de su carrera universitaria, se trazaron la meta de comprar su primer vehículo aunque fuese de segunda mano, para movilizarse con mayor comodidad y en correspondencia de cinco años mínimo de esfuerzo para ir a la universidad mediante transporte público.

A la fecha esta meta se ha difuminado de la cabeza muchos jóvenes estudiantes a Dios gracia del modelo de gerencia de nuestro abominable Presidente de la República, puesto que para poder adquirir un vehículo hasta de tercera o cuarta mano se necesita al menos 156 salarios mínimos, por ende, serian seis años y medio reuniendo lo equivalente a 23 mil bolívares mensuales.

Para efectos de quienes ya poseen vehículos su manutención se ha vuelto una preocupación y labor titánica, debido a la tasa inflacionaria del país, y que por la ineficiente labor del ejecutivo nacional la carencia de repuestos ha generado un alza en el índice de robo de vehículos, dejando a muchos carros en cuatro bloques luego de hurtar sus cauchos.

La no disposición de divisas en el parque automotriz derivado del bloqueo que tiene el presidente obrero y sus secuaces a llevado a las grandes marcas y concesionarios a disparar sus precios al infinito y mas allá, donde un cambio de aceites y filtros amerita por lo bajo 45 mil bolívares, cauchos alrededor de 500 mil y una grúa 20 mil para distancias cortas.

Lograr asegurar un vehículo conlleva a disponer de 400 mil bolívares, entonces señor Maduro ¿cómo se puede tener un carro en buenas condiciones cuando un salario mínimo solo da para abastecer el tanque de gasolina, a pesar de ser un país petrolero?

Pensar en tener un carro realmente es una odisea para el bolsillo, además el temor de conseguir el vehículo íntegramente cuando salimos en el, ya que el hampa y los amigos de lo ajeno toman ventaja cuando alguien se estaciona en la calle. Pero los nuevos ricos familiares de nuestros mandatarios se trasladan en avionetas privadas del estado para ir de vacaciones al Imperio Yankee, el cual es diariamente criticado por los gestores del chavismo – madurismo.

Finalmente para comprar un carro chino de la marca Chery, es necesario superar los sobornos y matraqueos de los concesionarios del gobierno, los cuales son administrados por militares que evidentemente del mundo automotriz no saben un carajo, pero que se llenan los bolsillos asignando carros al mejor postor, sino pertenecer a alguna institución pública, o ser rojo rojito para lograr tener uno.

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