Congreso republicano amenaza con complicar estrategias ante Irán y EI

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El senador republicano de kentucky Mitch McConnell (i), habla a sus seguidores junto a su esposa, Elaine Chao (d) durante la celebración de su victoria en Louisville (EE.UU.). EFE/archivo

Washington, 6 nov (EFEUSA).- La recién obtenida mayoría republicana en ambas cámaras del Congreso augura un menor respaldo a la política exterior del Gobierno de Barack Obama, que podría ver complicados sus objetivos en el acuerdo nuclear contra Irán o el combate al Estado Islámico (EI) en Irak y Siria, según expertos.

El Senado de mayoría republicana que tomará posesión en enero será previsiblemente un aliado del Gobierno de Obama en temas comerciales, pero no tolerará cambios sustanciales en la política hacia Cuba y cuestionará cualquier acuerdo alcanzado con Irán, de acuerdo con los analistas consultados por Efe.
“Un Senado republicano tendrá una línea más dura, será más crítico y aún menos cooperativo (con Obama). La Administración pasará más tiempo tratando de responder al antagonismo en el Congreso y menos haciendo algo constructivo”, dijo a Efe Christopher Deering, profesor de política en la Universidad George Washington.

El sistema presidencial del país minimiza la influencia real en la política exterior del Congreso, cuyo rol queda reducido normalmente a presionar a la Casa Blanca, supervisar o criticar sus decisiones.

No obstante, Obama sí podría necesitar el visto bueno del Legislativo elegido en los comicios del martes para llevar a término el acuerdo nuclear con Irán y la ofensiva militar contra el EI.

El pacto con Irán, que debería completarse antes del próximo 24 de noviembre según el plazo establecido junto al resto de potencias, requerirá en principio la aprobación del Congreso para desmantelar el régimen de sanciones impuesto por EEUU contra Teherán.
“Ése será el punto más contencioso en el nuevo Congreso”, indicó a Efe Gordon Adams, experto en política exterior en la American University de Washington.

El año pasado, el presidente logró convencer a los republicanos de descartar una ley que habría aumentado las sanciones a Irán para dar tiempo a las conversaciones sobre su programa nuclear, pero es probable que ese partido vuelva a intentar aumentar las sanciones en caso de que la negociación se prolongue más allá del día 24.

Otra posibilidad es que Obama, temeroso de que el Congreso rechace el acuerdo logrado junto a las potencias, decida “esquivar” un voto de los legisladores al respecto, lo que “aumentaría la presión para endurecer las sanciones” a Teherán, según Adams.
En principio, el mandatario podría vetar cualquier legislación en ese sentido, pero ese veto quedaría sin efecto si los republicanos consiguen un número suficiente de apoyos a su propuesta de sanciones, explicó el experto.

El secretario de Estado, John Kerry, se mostró hoy optimista respecto a un eventual respaldo en el Congreso del acuerdo con Irán, para lo que se requerirían 60 votos.
“No creo que las cosas cambien (con el control republicano). Creo que los mismos asuntos sustantivos estarán ahí independientemente de quién controle el Senado”, afirmó Kerry a los periodistas en París.

Por otra parte, Obama adelantó hoy que pedirá al Congreso que adapte a la campaña contra el EI la “Autorización para el Uso de la Fuerza Militar” (AUMF, en inglés) de 2001, ley que permite a EEUU lanzar ataques aéreos contra redes terroristas en el extranjero.

Esa solicitud abre la puerta a un largo debate en el nuevo Congreso, donde los republicanos, que han centrado parte de su campaña en la presunta debilidad de la campaña de Obama contra el EI, tendrán vía libre para airear sus críticas.
No obstante, la exigencia de los más conservadores de enviar tropas estadounidenses a combatir en Irak o Siria no tendrá mucho eco, porque sólo Obama puede tomar esa decisión.

“La estrategia de Obama respecto al EI está bastante aislada de la presión en el Congreso, aunque no de sus críticas”, dijo Adams.
El control republicano en el Congreso también agua las esperanzas de quienes esperaban que Obama solicitara al legislativo el fin del embargo contra Cuba, una idea cada vez más apoyada en ciertos círculos académicos y políticos del país.

Sin embargo, ese fin del embargo “no habría sucedido tampoco con un Senado demócrata”, recordó a Efe el analista Michael Shifter.
“Obama puede tomar acciones ejecutivas para abrirse a Cuba sin tocar el embargo, pero hay pocas señales de que seguirá ese camino”, señaló Shifter, presidente del centro Diálogo Interamericano.

Al mandatario le queda la posibilidad de “usar su autoridad ejecutiva para licenciar excepciones al embargo que el Congreso no pueda detener fácilmente”, apuntó a Efe un experto en Latinoamérica en la American University, William LeoGrande.

En general, la política hacia Latinoamérica no variará demasiado con el cambio en el Senado, aunque Obama “recibirá más críticas republicanas si decide asistir a la Cumbre de las Américas” en Panamá en abril, a la que se espera que acuda también el presidente de Cuba, Raúl Castro, de acuerdo con Shifter.

El Senado republicano será, en principio, favorable a aprobar los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y en la zona del Asia Pacífico (TPP, en inglés), y presionará también para que Obama apruebe la construcción del oleoducto Keystone XL para trasladar crudo de Canadá al Golfo de México, según los expertos.
“Una de las primeras acciones del nuevo Congreso será aprobar legislación que apoye Keystone. Esto forzará a Obama a decidir sobre el asunto, algo que lleva meses posponiendo”, señaló LeoGrande.

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