Existe una lista de medidas equivocada, todas de carácter antipopular. La contrarrevolución económica puesta en marcha para enfrentar la caída de los precios del petróleo, ampliar la tasa de ganancia del gran capital, garantizar la reproducción de los dólares desfalcados a la nación, y pagar una deuda externa, es contraria a la participación democrática de la ciudadanía que paga esa crisis con hambre, desatención y miseria. La expansión de la frontera extractivita y la extensión de un mundo de oportunidades de negocios.

En Venezuela se aplican recetas de ajuste sobre las mayorías populares que no tienen alimentación, remedios ni otras necesidades básicas, mientras se siguen transfiriendo millones de dólares a grandes corporaciones. Es la realidad inocultable. El Gobierno marcó un cambio cualitativo en sentido regresivo refiriéndose al modelo bolivariano y del socialismo, es tan solo una maniobra discursiva para tratar de mantener una cuota de apoyo social, pero lo que rige un análisis serio son los hechos y no los discursos.

Al calor del proceso revolucionario y la enorme movilización popular, se consiguieron importantes conquistas sociales y se tomaron medidas económicas parciales como el proceso de nacionalizaciones. Ese camino que selló una etapa de independencia frente al imperialismo, lo que no prosiguió profundizando a medidas anticapitalistas y como marca la experiencia histórica de las revoluciones, al no avanzar comenzó un camino de retroceso que facilitó el intento de recomposición política burguesa.

Sobre la base de esta situación crítica lo decisivo es quien decide qué camino seguir como salir de una escalada de muerte y enfrentamientos provocados por dos poderes cupulares mientras millones a su vez no se sienten representados por estos dirigentes, de ahí se opina que es pueblo, las mayorías obreras y populares las que deben solventar el futuro de Venezuela. Lo que corresponde es una convocatoria democrática a elecciones generales para que el pueblo intervenga y decida, para no continuar con la situación insostenible actual.

Ni una salida pactada en las sombras por el PSUV y la MUD, puede estar por encima del derecho popular y soberano del pueblo a decidir su futuro. Es evidente que el país no puede seguir así y que hace falta la opinión de las mayorías no solo a través del voto sino de su participación directa en la toma de decisiones ante los grandes temas nacionales por lo cual debería habilitarse un proceso constituyente para que el pueblo elija y no seguir con el mecanismo nocivo.

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