Dos cárteles rivales asesinaron y desmembraron a más de 32 víctimas en Michoacán en una guerra por el control de la droga, mientras tanto, los funcionarios gubernamentales de éste estado continúan pintando una realidad alternativa, en la que no hacen mención alguna a la violencia que se vive en sus calles.

Durante una entrevista reciente, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, afirmó que el 80 por ciento de los asesinatos en este estado se deben a disputas familiares y el otro 20 por ciento se puede atribuir a la actividad de pandillas, informó el gobierno de Michoacán, una cifra totalmente surrealista.

El Cártel de La Nueva Familia Michoacana ha estado librando una feroz guerra contra el Cártel Jalisco Nueva Generación en la parte suroeste del estado que ha dejado más de dos docenas de cuerpos desmembrados en pocos días. Los nuevos casos de violencia comenzaron el fin de semana pasado cuando miembros de la Nueva Familia Michoacana asesinaron a un líder regional del cártel alineado con Cartel Jalisco Nueva Generación. El ataque inicial provocó más de 19 asesinatos – la mayoría de los cuerpos fueron cortados en trozos que estaban dispersos por varias áreas.

Una oleada similar de violencia también ha sacudido el estado de Quintana Roo en la costa caribeña, que es el hogar de puntos calientes como Cancún, Cozumel, Playa del Carmen y Tulum.

El fuerte aumento de los homicidios llevó al Departamento de Estado de Estados Unidos a elevar las advertencias de viaje para Quintana Roo y el estado de Baja California Sur, donde se encuentra la zona turística de Los Cabos.

El derramamiento de sangre aquí no ha sido dirigido a los turistas y ha ocurrido en las zonas más pobres de San José del Cabo y de Cabo San Lucas, las ciudades principales en el municipio de Los Cabos. Gran parte proviene de una batalla entre grupos criminales por el control de las rutas de tráfico en la península de Baja California y por el dominio de las empresas criminales locales, en particular las que venden drogas en zonas con alto número de turistas.

Pero la violencia es también un síntoma de los graves problemas que afligen a la clase baja de la región, lo que refleja la negligencia del gobierno desde hace mucho tiempo. Si bien las autoridades han echado durante décadas el peso del desarrollo del sector turístico, muchas de las necesidades de los pobres y de la clase trabajadora han languidecido.

Los Cabos, corren el riesgo de seguir el mismo camino que Acapulco, la ciudad de la costa del Pacífico que alguna vez fue un importante destino vacacional, pero que ha sido devastada por la violencia de las drogas. Hay mucho en juego. El año pasado, Los Cabos tenía más de 2,1 millones de visitantes, de los cuales el 75% eran viajeros internacionales y la mayoría de ellos era estadounidense.

En los primeros siete meses de este año, el gobierno abrió 232 investigaciones de homicidios en Baja California Sur, la mayoría en Los Cabos. Durante el mismo período del año pasado, hubo 65 investigaciones de homicidios. En un país que ha visto los homicidios subir a niveles récord este año, Baja California Sur ahora tiene la quinta tasa más alta entre los 32 estados de México. El salto en los asesinatos en Los Cabos – acompañado por un aumento en otros crímenes – ha lanzado a los residentes a un estado de miedo que dicen haber sentido antes.

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