Toronto (Canadá), 16 abr.- El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, recurrió a la unidad del país y la constitución canadiense para garantizar la construcción de un oleoducto que está provocando una grave crisis política por el enfrentamiento de dos de las provincias canadienses.

La oposición de Columbia Británica, en la costa del Pacífico, a aprobar la construcción de un oleoducto que garantice la exportación hacia Asia del petróleo extraído de los ricos yacimientos de la provincia de Alberta, se ha convertido en la crisis política interna más grave desde que Trudeau llegó al poder en 2015.

Columbia Británica se opone a la ampliación del oleoducto conocido como Trans Mountain, construyendo un segundo oleoducto en paralelo al existente que triplicará su capacidad, por temor al derrame de miles de barriles de petróleo pesado que contaminarían por generaciones sus prístinas costas.

Por su parte, Alberta y Ottawa, consideran que el Trans Mountain es “de interés estratégico vital” para la economía porque asegurará la exportación de crudo a los lucrativos mercados de Asia ya que, hasta ahora, la mayoría del petróleo de la región es exportado a precios de descuentos a Estados Unidos.

El enfrentamiento ha ido escalando en las últimas semanas y explotó justo cuando Trudeau se disponía a abordar el avión que le tenía que transportar a Perú el pasado 11 de abril para asistir a la VIII Cumbre de las Américas.

Ese día, la empresa Kinder Morgan anunció de forma efectiva la suspensión del proyecto de ampliación de Trans Mountain por la incertidumbre causada por el Gobierno de Columbia Británica.

En respuesta, Alberta informó que estaba considerando limitar el suministro de petróleo a Columbia Británica lo que dispararía el precio de la gasolina, convirtiendo la guerra de palabras en un conflicto económico interno.

No es la primera vez que Alberta amenaza con una guerra comercial.

Hace semanas, la provincia ya había impuesto la prohibición de importar vino de Columbia Británica, uno de los sectores más importantes de la región.

La escalada del conflicto provocó que Trudeau alterase su viaje a Perú, y el inicio de una gira por Europa.

Trudeau tenía que haber viajado directamente de Lima a Europa, para visitar Francia hasta el 17 de abril, y el Reino Unido, donde permanecerá hasta el 20 de este mes.

Pero el primer ministro canadiense se vio obligado a alterar sus planes de viaje para mantener en Ottawa una reunión de urgencia con los jefes de Gobierno de Columbia Británica, John Horgan, y su homóloga de Alberta, Rachel Notley.

Tras reunirse con los jefes de Gobierno de Columbia Británica y Alberta, Trudeau dejó claro que impondrá la construcción del oleoducto sobre el rechazo de la primera provincia.

“Somos una federación vasta, variada, cooperativa, construida sobre siglos de compromiso. Pero sobre todo somos, un solo país, gobernado por nuestra constitución y el imperio de la ley”, declaró Trudeau.

Trudeau añadió que ha solicitado a su ministro de Finanzas “que inicie discusiones formales con Kinder Morgan”, la empresa propietaria del oleoducto, “para eliminar la incertidumbre” que existe en estos momentos sobre su construcción.

Además, Trudeau ha informado a las dos provincias, que “estamos trabajando en opciones legislativas que reforzarán la jurisdicción del Gobierno de Canadá en este problema que claramente tenemos”.

Pero a pesar de la reunión entre Trudeau, Horgan y Notley, y la advertencia que Ottawa impondrá la construcción del oleoducto, Columbia Británica anunció que mantendrá su oposición a Trans Mountain, un proyecto muy impopular en la provincia.

Columbia Británica también confirmó que recurrirá a los tribunales para impedir la construcción, abriendo la posibilidad que el conflicto político se convierta en una grave crisis constitucional para el país.

 

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