La confrontación entre el Gobierno de Maduro y oposición, que mantiene el control de la Asamblea Nacional, ha escalado para elevar nuevamente la tensión política. No es para menos, el conflicto llega a niveles de mayor confrontación con el desconocimiento completo de la Asamblea Nacional por parte del Gobierno de Maduro, amparado en las resoluciones del TSJ que le es afín, llegando a arrogarse el propio Tribunal Supremo competencias que son de facultad del poder legislativo.

Aunque formalmente no se resuelve la disolución de la Asamblea Nacional, con la anulación de sus competencias que pasan ahora al TSJ, se trata del desconocimiento absoluto, y por tanto de toda nulidad de cualquier función que puedan cumplir, mientras exista, lo que desde el Gobierno y desde el TSJ llaman estado de “desacato”. Es claro que Maduro consigue avanzar con este tipo medidas pues es un Gobierno que cada vez más se apoya en las Fuerzas Armadas, que mantiene una altísima presencia en el Gobierno y en empresas claves del Estado.

La sentencia del TSJ que responde a la política del Gobierno de Maduro, a la que llamamos categóricamente a repudiar, más que para enfrentar a la oposición como sostiene el chavismo, sirve para incitar a la reacción, a la derecha, así como al derechismo continental. Y nada en absoluto tiene que ver con los intereses del pueblo trabajador, todo lo contrario, responde más bien, a políticas de supervivencia de un Gobierno en decadencia y toda una burocracia parásita y corrupta, completamente antiobrera, que mantiene el control de las grandes empresas del Estado en función de intereses materiales propios.

En lo más mínimo los trabajadores y los sectores populares deben identificarse con tal medida del TSJ, que actúa en función de las necesidades del gobierno. Tampoco deben identificarse con los intereses de la oposición burguesa, que también encarna todo un proyecto antiobrero y antipopular, que hoy resiente y denuncia esta política autoritaria del gobierno nacional, aunque siempre haciendo eje, por supuesto, en aquellos aspectos que le dificultan su lucha por el control del Estado, dejan de lado cualquier “lucha” contra el recorte de libertades hacia el movimiento obrero, campesino y popular.

La Fuerza Armada venezolana no puede seguir callada frente a la ruptura de la Constitución. Sabemos que la inmensa mayoría de los oficiales están en contra del caos que sucede en Venezuela. La oposición busca incidir y provocar algún tipo de división en las Fuerzas Armadas, que se encuentran completamente alineadas con el Gobierno de Maduro.

—————————————————————————————–
USA Hispanic no se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

No hay comentarios

Dejar respuesta