Se denomina default económico, a la situación coyuntural en la que un país o nación que no puede pagar la totalidad de las deudas que ha adquirido con sus acreedores, principalmente por falta de liquidez, partiendo de este concepto se precisa a Venezuela como un país potencialmente vulnerable a caer en estos niveles de insolvencia.

De acuerdo a las estadísticas presentadas por el Banco Central de Venezuela (BCV) los fondos o reservas internacionales del país se encuentran en 10.421 millones de dólares y la deuda externa de este año se ubica en los 9.200 millones de dólares., por lo que la situación actual para el gobierno de Maduro no es nada alentadora.

Desde el 2011 las reservas del país han ido en descenso. Para ese entonces, Venezuela tenía aproximadamente 30.000 millones de dólares, y ya para 2015 habían caído hasta 20.000 millones de dólares, y es notorio que la tendencia parece continuar a inicios de este 2017, de acuerdo con los números que arroja diariamente el BCV.

El escenario se pinta caótico para el país de no cumplir con los pagos de sus deudas. Con un eventual default el gobierno chavista se arriesgaría a que la mayoría de sus activos sean embargados; incluyendo refinerías, tanqueros petroleros e incluso cuentas en el exterior. Por supuesto el más afectado será el pueblo, dependemos del petróleo y sus derivados… La crisis se incrementara, no tendremos ingresos.

Esta situación lleva al gobierno de Nicolás Maduro a una diatriba, donde incumplir con sus compromisos externos sería peor que no cancelar la deuda interna con los inversionistas privados, con quienes sostiene una deuda inmensa que ha llevado al país a una escasez histórica en alimentos y medicinas, por la incapacidad de estos de acceder a las divisas.

El gobierno de Chávez y ahora de Maduro, aprovecho en gran medida los altos precios del petróleo, no hubo un control de las importaciones y además se adquirieron grandes compromisos internacionales representados en deudas, lo cual fue una mala política debido a que los precios del crudo tienden a actuar de forma volátil, en un país mono productor como Venezuela esta no era una alternativa saludable a la economía.

Un posible default traería consecuencias devastadoras para Venezuela, pues la caída libre de las reservas internacionales, aunado con la gran deuda externa que mantiene el ejecutivo criollo y hacen presagiar el peor de los escenarios para el país. Se avecinan tiempos difíciles…

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