Ecuador: Timbre cambiario, innecesario e inconveniente

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Alberto Dahin.- Ecuador
Alberto Dahin.- Ecuador

Gabriela Calderón de Burgos  es editora de ElCato.org, investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador).

Los mecanismos ajenos al mercado suelen venderse como si fueran una forma novedosa de fortalecerlo, cuando en realidad hacen todo lo contrario. La dolarización es un fenómeno de mercado dado que los ecuatorianos libremente rechazaron el sucre —una moneda que fue manipulada por la clase política— y eligió el dólar mucho antes de que Jamil Mahuad dolarizara oficialmente el país en el 2000. El timbre cambiario no sería un mecanismo de mercado como nos quiere hacer creer su propulsor Alberto Dahik. No solo que no fortalece la dolarización, sino que es innecesario e incompatible con esta. El timbre cambiario es un nuevo impuesto y una nueva y más perjudicial forma de dirigir el comercio.

Empecemos por citar a Dahik explicando su propuesta: “si se subastan timbres para importar $30 millones, y se obtiene un valor de…$7 millones, ese excedente…de $7 millones tiene que ir a un fondo NO AL ESTADO…De ese fondo saldrían los recursos para ser entregados a prorrata entre quienes hayan exportado y entregado divisas a través de sus respectivos bancos”. Esto significa que el ganador de la subasta obtendría los “dolares de importación” o el “cupo de importación” para poder importar mercadería equivalente a $30 millones por un costo de $37 millones, todo lo cual equivale a un costo adicional de 23,3%. Luego Dahik agrega: “Tendríamos entonces un tipo de cambio flexible, que puede ir variando día a día para el sector real”.

Dahik dice que esto no constituye un impuesto ni implica la intervención del Estado en el mercado. Falso. Primero, esto sí es un impuesto y sería recaudado mediante la intervención del Banco Central del Ecuador y distribuido a los exportadores. Segundo, constituye un subsidio a los exportadores y un fortalecimiento del poder de mercado de los grandes importadores en desmedro de los pequeños y medianos comerciantes y los consumidores.

Tercero, y esto si es algo que llama la atención en dolarización, Dahik nos propone tener un tipo de cambio flexible. En dolarización NO hay administración cambiaria, esta se encuentra en piloto automático. Una de las ventajas de estar dolarizados, como el mismo Dahik ha explicado, es que carecemos de riesgo cambiario. El timbre cambiario lo crearía.

Medidas equivocadas como esta surgen de un diagnóstico erróneo. Ecuador no tiene un problema de balanza comercial o monetario, tiene un problema fiscal y fuera peor si no estuviéramos dolarizados o si se empezara a salir de la dolarización con medidas que equivalen a ejercer política cambiaria.

Economías dolarizadas como la de Panamá El Salvador han sostenido en la última década déficits en su cuenta corriente (que incluye a la balanza comercial) muy superiores a los de Ecuador. Panamá, habiendo tenido el déficit promedio más alto de entre las tres economías dolarizadas de Latinoamérica (promedio de -8,5% entre 2005 y 2014), ha logrado crecer a una tasa promedio entre 2005 y 2014 que duplica el promedio de Ecuador (8,2% vs. 4,3%).1 Ni crisis ni recesión, ni timbre cambiario o restricciones a las importaciones allá, tampoco en El Salvador.

Por todas estas razones el timbre cambiario es innecesario e inconveniente. Lo es así incluso sin considerar que este abriría la puerta a que los políticos, en contubernio con los exportadores e importadores privilegiados, realicen todo tipo de travesuras.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 20 de noviembre de 2015. Republicado en www.elcato.org el 20 de noviembre de 2015 y reproducido con autorización explícita de dicha fuente

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