El Cairo, 16 jun.- El grupo yihadista Estado Islámico (EI) asumió el atentado terrorista perpetrado ayer, jueves, contra una mezquita chií en la capital de Afganistán, en la que murieron al menos seis personas.

En un comunicado difundido a través de la red social Telegram y cuya autenticidad no ha podido ser verificada, el grupo terrorista aseguró que el ataque fue lanzado por un “inguimasi” (combatiente de élite del EI) pertrechado con una pistola y un cinturón de explosivos, contra un templo de los “apóstatas” chiíes.

Según indicó ayer a Efe la policía de Kabul, un atacante suicida detono los explosivos que llevaba sobre las 20.55, hora local (16.25 GMT) en la cocina de la mezquita Al-Zahra, en el oeste de la capital afgana, tras un intercambio de disparos con la policía que guardaba el lugar.

El EI, que identificó al atacante como Abu Aisha al Jarastani, elevó el número de fallecidos a 17.

Según la versión oficial, las fuerzas de seguridad bloquearon el paso a dos insurgentes que pretendían acceder al interior de la mezquita para hacer detonar sus explosivos entre los fieles, lo que provocó un enfrentamiento y les llevó a parapetarse en la cocina.

“En 15 minutos un atacante fue abatido por la policía y el segundo hizo detonar sus explosivos en la cocina”, según el portavoz de la Policía de la capital afgana basir Mujahid.

La fuente indicó que un policía, tres civiles y los dos atacantes murieron en el ataque, en el que también sufrieron heridas otras ocho personas, la mitad agentes y los restantes fieles.

El comunicado yihadista, no obstante, no menciona al segundo atacante.

La capital afgana sufrió el pasado día 31 el peor atentado desde la invasión estadounidense en 2001, con la detonación de un camión cargado de explosivos que causó 150 muertos y más de 300 heridos a la entrada a la zona de alta seguridad de Kabul.

Los atentados contra la minoría chií son comunes en el país asiático.

El pasado julio un ataque contra una manifestación de la minoría chií hazara reivindicado por el grupo yihadistas Estado Islámico (EI) causó 85 muertos y 400 heridos.

Afganistán vive un recrudecimiento de la violencia desde el final de la misión militar de la OTAN el 1 de enero de 2015, lo que ha hecho al Ejecutivo perder terreno ante los talibanes hasta controlar apenas un 57 % del país, según datos de EE.UU.

 

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