Cartagena (Colombia), 27 oct.- A orillas del Caribe, la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, que guarda los secretos de su historia en sus murallas y balcones, en sus construcciones y en sus angostos caminos de piedra, acoge con expectación una Cumbre Iberoamericana marcada por la paz que se gesta en el país anfitrión.

A la vigésimo quinta edición de este evento, que se inició en 1991 en México, está previsto que asistan el viernes y sábado unas 1.500 personas, entre ellas once presidentes y el Rey de España, además de otros representantes de los 22 países, como vicepresidentes, cancilleres y altos funcionarios.

También están incluidos 550 periodistas acreditados.

El Centro de Convenciones Cartagena de Indias “Julio Cesar Turbay Ayala” será el epicentro de este macro acontecimiento, un edificio con más de 30 años de historia, en el que convivirán medios de comunicación, delegados de cada país y empresarios, que buscarán nuevas oportunidades de negocio para la región.

La Armada y la Policía de Colombia han dispuesto un despliegue de unos 3.500 hombres, que incluye una cerrada vigilancia de Cartagena por tierra, mar y aire, mientras el cordón de seguridad abarca toda la zona amurallada y especialmente el Centro de Convenciones.

“Juventud, emprendimiento y educación” son los tres ejes y lema de la cumbre.

Este cónclave, que se celebra cada dos años y que reúne a jefes de Estado y de Gobierno de los 22 países de América Latina y Europa de lengua española y portuguesa, es un punto de consulta y concertación política que busca reflexionar sobre los desafíos de la región, así como impulsar la cooperación, la coordinación y la solidaridad.

Al término de esta cita, el sábado, se hará pública la tradicional declaración política, que este año se espera con especial expectación por temas como la situación política de Venezuela o el proceso de paz de Colombia.

Precisamente a escasos metros del Centro de Convenciones, un grupo de personas ha instalado un pequeño Campamento por la Paz con el lema “#AcuerdosYa” con el fin de poner en marcha el acuerdo firmado por el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, pero que fue rechazado por una pequeña diferencia de votos en el referéndum del 2 de octubre.

También la secretaria general Iberoamericana, Rebeca Grynspan, expresó su deseo de una paz definitiva, aunque reconoció que Colombia y Venezuela pueden apocar los logros de la Cumbre Iberoamericana, que celebra sus bodas de plata.

No obstante, abogó por no dejarse paralizar por “la urgencia” y seguir coordinando la cooperación entre los países iberoamericanos.

Con esta cumbre, Cartagena de Indias, ciudad acostumbrada a las reuniones internacionales, volverá a abrir sus puertas a la comunidad iberoamericana como lo hiciera hace 22 años cuando tuvo como protagonistas al rey Juan Carlos de España y al entonces líder cubano Fidel Castro.

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