Toda gestión de Gobierno es esencial para el éxito de las políticas económicas y por ende debe abarcar todos los aspectos relacionados con la forma en que un país es gobernado, incluidos su política económica y su marco regulatorio, así como su adhesión al Estado de derecho.

Antes de continuar es oportuno recordar lo que indican los especialistas y es que la corrupción, el abuso de la autoridad o la confianza pública en beneficio privado es un concepto estrechamente vinculado: un entorno en el que la gestión de Gobierno es deficiente ofrece mayores incentivos y oportunidades para que exista corrupción.

La corrupción mina la confianza del público en el gobierno. También amenaza la integridad del mercado, distorsiona la competencia y pone en peligro el desarrollo económico. Como una inadecuada gestión de gobierno claramente va en detrimento de la actividad económica y del bienestar.

Sin embargo, durante la gestión de Maduro, no solo se ha llegado a la hiperinflación, muchos especialistas indican que ya supera el 2000%, una escasez de más del 80% , y por si no fuese poco, se han desplomado un 64% las reservas en divisa extranjera, el peor nivel en cuatro (4) décadas.

Recordando la historia reciente por así llamarla, se puede ver como Venezuela tenía aproximadamente 12.700 empresas privadas cuando el fallecido presidente Chávez alcanzó el poder, según cifra de Conindustria. Hoy queda menos de un tercio de esa cifra.

Especialistas indican que, al destrozo económico y jurídico se le añade el asalto a la propiedad privada con expropiaciones de más de 690 empresas en doce años. Hoy, esas empresas expropiadas están técnicamente quebradas y las que sobreviven en un estado de letargo producen una cantidad muy inferior a la mitad de las cifras previas a la expropiación.

Pero comportamiento típico de este Gobierno es negar la realidad. Rafael Ramirez llego a indicar: “Los inversionistas no deben preocuparse por la deuda de 2017 y 2018”.

En cierta manera tenia razón, debían de estar aterrados, ya que uno de los mayores bancos de inversión del mundo, que compró $2.800 millones de bonos ante las promesas hípicas del chavismo, se enfrenta ahora a la “reestructuración” que decreto Maduro.

El presidente Maduro “decreta” reestructuración como si fuera un milagro. Pero es otro clavo en el ataúd del chavismo. Ese destrozo económico no solo no está cambiando, sino empeorando. La reestructuración simplemente no tiene solución. Correa, en Ecuador, ya vivió el “exitazo” de hacer impago.

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