Thais Hernández.

Desde hace ya más de 10 años hemos venido defendiendo cada evento electoral como la mejor vía de defender nuestros derechos y reivindicar nuestras demandas sociales más inmediatas, desde el rechazo a una reforma constitucional hasta las elecciones de nuestros distintos representantes.

También, vemos que las conquistas sociales, a lo largo de la historia, siempre son de carácter progresivo, es decir, que en la medida en que vamos avanzando como sociedades modernas, vamos incluyendo derechos sociales y civiles que se mantienen a lo largo de la vida republicana de las instituciones.

Es cierto que la conquista de esos derechos no siempre se hace de manera armónica, sino que son el fruto de años de lucha y de debate profundo dentro de las sociedades. Vemos capítulos como el de los derechos civiles de la sociedad negra en la mayoría de los países o incluso la abolición de la esclavitud como parte de esa conquista.

En nuestro país, tales conquistas representaron en el siglo XX la participación de las mujeres en el ejercicio del voto, así como la elección universal directa y secreta como el mecanismo más eficiente de la democracia y de la participación ciudadana. Atrás quedaron las elecciones indirectas, también llamadas de segundo grado, que mediante intermediarios lesiona el principio de representatividad, así como la designación a dedo de gobernadores, alcaldes y demás representantes.

Hoy, el derecho a elegir sigue estando gravemente amenazado y secuestrado por una minoría que tiene miedo a contarse. Nosotros, sin temor a dudas, defenderemos siempre el más elemental de los derechos democráticos y es el derecho a elegir libremente. Defendemos lo que nos quieren arrebatar con las armas, con la fuerza, y no es más que la capacidad de elegir un país mejor.

Cada día vemos como el proceso llevado por este Gobierno nos va afectando a todos y restringe lo que por derecho nos corresponde, no solo los civiles como la participación mediante elecciones o el derecho a la propiedad, sino también a la vida, a la libertad y el derecho hasta de comer incluso.

La garantía de los derechos en una sociedad son los que están establecidos en la Constitución y en las leyes. Esas son nuestras reglas. Esas nos permiten tener la certeza de saber cuáles son nuestros derechos y deberes como ciudadanos y cuáles son las responsabilidades y los límites que debe tener todo gobierno en el ejercicio de sus administraciones.

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