Roma, 16 ago.- El Gobierno italiano prepara para otoño una reunión de los ministros del Interior del Grupo de los Siete (G7) países más industrializados del mundo para debatir sobre seguridad y lucha contra el terrorismo.

“Será un G7 de ministros del Interior que no estaba previsto y que se celebrará probablemente en octubre a petición de nuestros socios”, confirmó Marco Minniti, ministro del Interior de Italia -país que ostenta la presidencia de turno del G7-.

Minniti realizó estas declaraciones en una rueda de prensa celebrada en la sede del ministerio italiano en Roma y tras mantener una reunión a puerta cerrada con las fuerzas del orden y los servicios de inteligencia italianos.

La reunión acogerá a los representantes en materia de Interior del G7 (Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá y Japón) y versará sobre cómo combatir de forma eficaz a las organizaciones terroristas y cómo puede ayudar a ello el intercambio de información a tiempo real entre los países en esta materia.

Minniti reconoció que la amenaza terrorista en Italia es “alta pero no inminente” y cifró en 67 las expulsiones que las autoridades italianas han realizado desde principios de año contra sujetos potencialmente peligrosos para la seguridad del Estado por estar relacionados con el yihadismo.

“Además, desde el 1 de enero de 2015 hemos tenido 199 expulsiones por razones de seguridad: es un instrumento precioso de prevención”, subrayó.

En la reunión, el ministro también analizó el drama migratorio y el desafío que supone su gestión para Europa, y afirmó que “los flujos migratorios siguen siendo una emergencia” que debe ser afrontada teniendo en cuenta dos elementos: seguridad para los ciudadanos y capacidad de acogida de los países miembros.

Pero además, reflexionó que para solucionar el problema es esencial contar con la colaboración de Libia, un país del que habitualmente parten la mayoría de inmigrantes y refugiados que quieren llegar a Europa por el Mediterráneo y a través de Italia.

Garantizar la estabilidad y la paz en Libia es prioritario para frenar estos flujos, según el ministro, y por tanto la comunidad internacional debe colaborar para lograr este objetivo.

Libia, por su parte, debe controlar la gestión de sus aguas y la seguridad en sus fronteras a través de las cuales “pasan los traficantes de personas y donde pueden pasar los combatientes extranjeros para volver a Europa”, después de haber luchado en las filas de organizaciones terroristas como el Estado Islámico.

En tercer lugar, a juicio del ministro, la Unión Europea debe trabajar “para brindar las condiciones (adecuadas)” en cuanto a la protección “de los derechos humanos de las personas” que viven en Libia, para que estas puedan permanecer en centros de acogida en el país africano.

En esta línea, anunció una reunión para el próximo 28 de agosto con los ministros del Interior de Libia, Chad, Mali y Níger en la que se abordará esta cuestión.

 

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