El Cairo, 24 dic.- Los ministros de Exteriores de la Liga Árabe (LA) y la Unión Europea (UE), desearon reforzar la cooperación para hacer frente a los fenómenos del terrorismo extremista y de la migración ilegal, que afectan y preocupan a ambos lados del Mediterráneo.

En su cuarta reunión conjunta en la sede del organismo panárabe en El Cairo, los titulares de ambos bloques, entre los que estaba el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, acordaron celebrar más encuentros a todos los niveles, así como una cumbre periódica, para mejorar esa colaboración en todos los ámbitos.

En un comunicado conjunto emitido al final de la cita, señalaron su deseo de luchar contra la radicalización, el reclutamiento y el fenómeno de los combatientes extranjeros, que es un fenómeno que afecta tanto en los países de la UE como en los de Oriente Medio.

La alta responsable de la UE para la Política Exterior y de Seguridad, Federica Mogherini, instó en la capital egipcia a “la cooperación entre ambas regiones para combatir el terrorismo” y reiteró la importancia de mantenerse unidos ante “las crisis a la que hacemos frente en nuestra región”.

Por su parte, Dastis, también llamó a un mayor acercamiento entre los países de la UE y de la Liga para encontrar “soluciones permanentes” a los conflictos que azotan Oriente Medio y cuyas consecuencias “afectan a todos”.

“La región está experimentando un periodo particularmente complejo y tumultuoso con diferentes conflictos”.

“Vivimos en un mundo pequeño y esos conflictos nos afectan a todos”.

“Las soluciones permanentes necesitan un acercamiento de las dos regiones”, aseguró ante sus homólogos europeos y árabes.

Por otra parte, los representantes apoyaron un planteamiento global respecto al fenómeno de la migración ilegal, que suele proceder de los países ubicados al sur del Mediterráneo y tiene como destino los de la ribera septentrional.

Tanto en el caso del terrorismo como en el de la migración ilegal, el documento conjunto destacó la necesidad de luchar contra las mafias y redes criminales que trafican con personas, armas o drogas, y que en algunos casos financian las acciones violentas.

Además, los ministros de Exteriores destacaron que el desarrollo y el crecimiento económico de los países árabes son necesarios para tratar de raíz las causas de los problemas, y acordaron una mayor cooperación en el ámbito económico, tanto en el sector público como privado.

Oriente Medio es “un espacio de grandes oportunidades y no sólo un área de conflicto”, aseguraron en el comunicado, por lo que prometieron desarrollar más proyectos, inversiones y acuerdos comerciales.

Los asistentes abordaron las principales crisis regionales, como la guerra en Siria, en Irak, en Libia o en el Yemen, que preocupan tanto a los propios países y a sus vecinos, como a los socios europeos.

Subrayaron la importancia de que se preserve la unidad e integridad territorial de esos Estados, así como su soberanía, y de que se alcance una solución a los conflictos con un diálogo político entre las partes a nivel nacional, y sin interferencias externas.

A pesar de sus deseos de desempeñar un papel en la búsqueda de esa solución y en detener el derramamiento de sangre, nombraron a la ONU como la principal institución responsable de mediar y poner fin a las crisis, a través del Consejo de Seguridad y de sus enviados especiales designados para cada país.

Aún así, el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Abulgueit, invitó al final de la reunión a todos los países europeos a “emplear su peso político y potencial diplomático para poner fin a la violencia en Siria y encontrar una solución política” al conflicto en ese país.

Por otra parte, los ministros condenaron la actuación del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en todos los países donde tiene presencia, desde Siria hasta Libia, lo cual supone una amenaza tanto para los países europeos como para los árabes.

Los jefes de la diplomacia europea y árabe también rechazaron los últimos actos terroristas en Egipto, Jordania, Alemania y Turquía.

Varios países árabes han condenado el atentado contra un mercadillo de Navidad en Berlín, que dejó 12 personas muertas y medio centenar heridas, y el asesinato del embajador ruso en Ankara a manos de un policía turco.

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