Fernando Lira.

El ser humano es increíble único y no deja de maravillarnos con cosas insólitas como la que queremos compartir hoy. El nacimiento de un niño es un momento muy especial, en el mundo existen nacimientos de uno (1), dos (2), tres (3), cuatro (4)… niños. Uno de los nacimientos que más son sorprende son los siameses.

Los expertos indican que los siameses son gemelos que durante la gestación no lograron separarse físicamente por lo que nacen unidos o incrustados unos en otros. A lo largo de la historia, muchos de ellos han sido explotados en circos y “ofrecidos” a los curiosos como verdaderos fenómenos. Sin embargo, en los últimos años, la medicina ha sido capaz de ofrecerle a muchos de ellos la oportunidad de separarse. Esta lista es una recopilación de los casos de siameses más famosos y curiosos de la historia.

Se llaman así en honor de Chang y Eng Bunker, una pareja nacida en 1811 en Tailandia, país que por entonces se llamaba Siam. Para entonces, estar unidos por el tejido de su hígado era una razón para ser parte del circo P.T. Barnum, donde se les conocía como los “Siamese Twins”. Ambos eran artistas talentosos, eran inteligentes y astutos.

Entre los gemelos unidos más antiguos que se conocen se encuentran los Biddenden, nacidos en 1100 en Inglaterra, los cuales vivieron 34 años con un solo par de extremidades superiores e inferiores, un solo recto y una sola vagina.

Posiblemente los gemelos unidos más famosos en tiempos pasados fueron los húngaros nacidos en Szoony, en 1701, los que resultaron objeto de gran curiosidad al ser presentados en muchos países. Se hallaban unidos por la espalda (región lumbar) y tenían un ano y vagina comunes.

Otro caso es el de Edward, nació en la Inglaterra victoriana. Era hijo de una familia adinerada y poseedor de un extraordinario talento para la música y los estudios. Sin embargo, en la parte posterior de la cabeza, tenía un rostro femenino. De esta otra cara se dijo de todo: que tenía una expresión maligna, que seguía con la mirada a cualquiera, lloraba, reía y movía los labios (pero no hablaba). Antes de suicidarse a los 23 años, Mordrake pidió que destruyeran aquel rostro maligno que lo había atormentado toda su vida.

Millie y Christine McKoy, los padres de estas siameses estadounidenses fueron esclavos de Alexander McCoy, quien las vendió a un showman que les enseñó a hacer música, cantar y hablar cinco idiomas.

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