La Argentina que maduró

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Las inversiones que están llegando a Argentina en estos días desafían la imaginación popular. Una de ellas es la que está haciendo Norwegian, la aerolínea europea de bajo costo, que hizo una de las más llamativas hace un par de meses, anunciando un plan de $4.300 millones de dólares para funcionar en territorio argentino, creando en los próximos años muchos nuevos enlaces internacionales para Buenos Aires así como también vuelos y conexiones entre las provincias. A su vez, varias compañías de petróleo y gas parecen estar cayendo en la prisa por invertir en Argentina también, siendo los terrenos en la Patagonia los más codiciados.

Los gerentes de fondos financieros a su vez también son entusiastas, y tienen por qué estarlo ya que en junio pasado adquirieron un bono de 100 años, prestando efectivamente dinero fresco a un país que históricamente ha incumplido sus deudas en varias ocasiones, y cuando lo hizo notoriamente de manera tremenda en 2001, fue responsable del incumplimiento soberano más grande del mundo. Asimismo, la exuberancia del mercado está dando lugar también a algunos reclamos políticos extravagantes.

Después de las elecciones legislativas exitosas de octubre pasado, cuando la coalición Cambiemos del presidente Mauricio Macri ganó 19 escaños, algunos de los partidarios del presidente ya se jactan de que Macri es un cerrojo para ganar la reelección el próximo año. Algunos incluso declaran que María Eugenia Vidal, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, y la política más popular del país en las encuestas recientes, es una candidata para el concurso de 2023. Los entusiastas Macri más optimistas están apuntando a la perspectiva de dos décadas de gobierno estable a favor de los negocios, lo suficiente como para que el país vuelva al camino a largo plazo hacia la prosperidad que dejó en los años 50.

La consigna del gobierno de Macri es “gradualismo”  que es hasta cierto punto un ajuste táctico a las circunstancias. Incluso después de las elecciones de octubre, este sigue siendo un gobierno minoritario que depende del apoyo de algunos de sus opositores políticos.

Pero también hay algo más estratégico sobre este enfoque más lento. Macri y su equipo saben que deben reducir los desequilibrios y las distorsiones, el temido déficit fiscal y de cuenta corriente gemelos, si quieren que el país sea viable, pero saben que esto no puede hacerse de la noche a la mañana. Si se mueven demasiado rápido y tratan de hacer las cosas de la noche a la mañana, desencadenarán oposición y descarrilarán el progreso.

El gobierno de Macri es totalmente pro empresarial. Está reduciendo el gasto estatal que en la última década y media se ha incrementado hasta alcanzar más del 40 por ciento del PIB. La política fiscal es mucho más cautelosa de lo que era bajo los Kirchner, con el déficit primario, antes de los costos de la deuda, cayendo gradualmente. La administración ha comenzado a eliminar los subsidios que han mantenido los precios de la electricidad, el gas y el transporte público a niveles artificialmente bajos y atrajo capital a estos sectores.

Pero el equipo del presidente está haciendo todo lo posible para mantener felices a los oponentes potenciales. Macri y su equipo mantienen gran parte del gasto social introducido bajo los Kirchner. La infraestructura está siendo lo que el gobierno ha colocado en primer lugar. El objetivo es aumentar de manera constante el tamaño de la economía (entre 3 y 4 por ciento por año en las próximas dos décadas) y crear empleos. En última instancia, es la prudencia del gobierno lo que podría hacer que este experimento funcione.

2 Comentarios

  1. Aunque no niego que los cambios planteados suenan muy positivos y diferenciados en la región, creo que aún es muy temprano para afirmar que efectivamente ha ocurrido cierta “madurez”. De todas maneras está en los ciudadanos seguir trabajando por el bien común a largo plazo, fiscalizando además recelosamente la labor gubernamental.

  2. Trabajar con prudencia y con miras a largo plazo es la única forma de que cualquier país prospere, siendo Latinoamérica en líneas generales el ejemplo de lo contrario. Que bueno que se tomen estas medidas y mejor aún si es un gobierno pro-empresa, que poco a poco vaya cambiando la cantidad de beneficios sociales de otros gobiernos, con el final de estabilizar el país en todos los aspectos

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