Las relaciones diplomáticas de Washington con la mayoría de los países latinoamericanos están funcionando bien o al menos esa es la impresión que da estos días. Los lazos en realidad han mejorado mucho en el último año como mostró el viaje del Secretario de Estado Rex Tillerson a través de la región la semana pasada. Pero hay un signo inconfundible de que la región está siguiendo un ideal similar al de Estados Unidos y es que la región se le está pareciendo al gigante del norte y girando hacia la derecha, pero además votando a candidatos similares en los papeles a Donald Trump.

Tomemos el ejemplo de Chile, que en diciembre eligió de presidente a Sebastián Piñera, un conservador de 68 años con una fortuna personal de casi $ 3 mil millones. Piñera obtuvo una victoria de 9 puntos en una plataforma que incluía reformas pro negocios para reactivar la economía después de años de crecimiento decepcionante, problemas sociales como la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo y medidas enérgicas contra la inmigración desde Haití y Venezuela.

Un muro no es factible ya que las 3,200 millas de frontera terrestre de Chile son un 50 por ciento más largas que la frontera entre Estados Unidos y México. Pero el debate nacional se centra actualmente en una propuesta de legisladores de la coalición de Piñera que quieren reinstaurar la pena de muerte casi 40 años después de su última aplicación.

Pero las similitudes con el Estados Unidos actual de Donald Trump no se detiene en solo el ejemplo chileno. Al lado, en Argentina, el presidente Mauricio Macri, otro hombre de negocios que ganó millones en bienes raíces y jugó golf con Trump en la década de 1980, también ha endurecido los controles de inmigración y ha empujado la política firmemente hacia la derecha.

La reciente muestra pública de apoyo de Macri a un policía fuera de servicio que disparó fatalmente a un aspirante a ladrón es el debate del momento en Argentina, y parece arrancado directamente del movimiento conservador. Otro país gobernado por un empresario multimillonario es Perú, el presidente  peruano, Pedro Pablo Kuczynski, hizo su fortuna en Wall Street, considera a Nueva York su segundo hogar y también tiene una relación anterior a estos días con Trump.

Sobre el tema más importante de la región en el momento, Venezuela, Trump es admirado incluso por algunos de sus críticos. El presidente norteamericano llama dictadura al gobierno de Nicolás Maduro y al líder venezolano lo tilda de dictador. La administración republicana también ha endurecido las sanciones, y Trump y su gobierno se han reunido con líderes de la oposición en ese país. Esto es un contraste con la estrategia de Barack Obama de evitar el enfrentamiento público con Caracas mientras trato en vano de negociar un retorno pacífico a la democracia.

Pero también otros países de la región pueden seguir el camino de la derecha, en Brasil por ejemplo esta Jair Bolsonaro, un ex capitán del ejército que obtuvo el primer o segundo puesto en las encuestas y ha defendido leyes de armas más flexibles, un gabinete lleno de militares y una firme alineación con Washington en materia de política exterior.

En Colombia, el enojo por el tumultuoso proceso de paz y el creciente tráfico de drogas puede resultar en la elección de un líder más conservador. En Uruguay los escándalos de corrupción recientes sumados a una creciente llegada de venezolanos y cubanos, el altísimo costo de vida y el gran número de empleados públicos -la mayoría ingresados en los últimos tres gobiernos de la coalición de izquierda, Frente Amplio- no hacen otra cosa que impulsar la figura de Luis Lacalle Pou. La nueva figura de la política uruguaya es un joven candidato, hijo de un ex presidente de derecha, con muchas chances de llevarse la contienda en las próximas elecciones.

En resumen, cabe preguntarse si hemos entrado en una nueva era en la que los latinoamericanos declaran su disgusto por Trump, pero luego se dan la vuelta y eligen a líderes algo similares que están dispuestos a jugar con Washington.

2 Comentarios

  1. Totalmente cierto. Con respecto a la postulación de Trump hubo demasiada desinformación, un gran porcentaje de personas simplemente repetían lo que decía el resto, y realmente no se conocían los planes que se tenían. Es más, aún conociendo ciertas propuestas, en estos últimos meses se ha revelado la hipocresía de muchas personas que se ofendieron porque se dijo que se construiría un muro para los mexicanos, pero que tras la llegada masiva de inmigrantes venezolanos en distintos países de la región, quieren que se tomen medidas similares.

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