Por Rafael Ponce De León

El presidente Donald Trump provocó el pasado martes un verdadero terremoto político luego de que despidiera al director del FBI, James Comey.

Comey estaba al frente de una investigación sobre la influencia de Rusia durante  campaña presidencial que llevara a Trump al poder.

Al despedir a Comey, Trump se transformó en el primer presidente en echar a una autoridad a cargo de una investigación en contra de la oficina de la presidencia, el anterior antecedente es el del ex mandatario Richard Nixion, quien hiciera lo propio despidiendo a Archibald Cox, quien era el jefe del comité independiente sobre Watergate en 1972.

Ese hecho fue conocido más adelante como la Saturday Night Massacre (la masacre del sábado a la noche). Lo que Nixon buscaba era desarticular la investigación de Watergate. A pesar de que Trump no dejó claras sus razones, muchos politólogos coinciden en que el avance en la investigación sobre la posible colusión con Rusia fue el factor fundamental para que otro presidente tomara medidas absolutas contra un director del FBI.   El presidente Trump tiene el derecho constitucional de echar al jefe del FBI a pesar de que el puesto tiene tremendo prestigio dentro de la política norteamericana al punto tal de que se ha transformado en un símbolo de institucionalidad.

Recordemos la figura más famosa en la historia del FBI, Edgar Hoover, del que por cierto llegaron a hacer películas de cine.   El presidente  -al igual que los ciudadanos- no está por encima de la ley, y si bien las conjeturas sobre la asistencia rusa durante las elecciones siguen siendo puro cuento ya que hasta ahora nada definitivo a salido a la luz, esta situación complica un poco a la administración actual. El reemplazante de Comey, será seleccionado por Trump, pero no se sabe si la investigación se continuará llevando a cabo.

Comey había sido nombrado director del FBI por el presidente Barack Obama en 2013, para un mandato de 10 años que es el lapso de tiempo que les otorgan a todos los directores del FBI una vez nombrados. Como director Comey se vio envuelto en una polémica hace poco más de un año por el uso que Hillary Clinton había hecho de un servidor privado de correos electrónicos cuando era secretaria de Estado.  Esa polémica se extendió hasta la campaña electoral, cuando Clinton estaba cabeza a cabeza con Trump en las encuestas.

Pocas semanas antes de la elección, Comey anunció que se había reabierto la investigación sobre Clinton, lo que según la ex candidata  presidencial fue decisivo en la suerte que ella corrió durante la campaña electoral en beneficio de Trump.  La avanzada sobre Clinton había provocado graves críticas sobre Comey, y la desaprobación de ambos partidos mayoritarios. Pero el hecho que Trump terminara echándolo con una investigación en su contra en marcha generó el asombro tanto de los republicanos como de los demócratas.

 

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