Bangkok, 11 ene.- La representación de la UE en Birmania (Myanmar) reclamó al Gobierno del país una investigación “exhaustiva y creíble” de la violencia en el estado de Rakáin (oeste), después de que el Ejército admitiese la víspera por primera vez que participó en ejecuciones extrajudiciales de rohinyas.

“El Ejército de Myanmar ha admitido por primera vez las ejecuciones extrajudiciales de diez aldeanos musulmanes cuyos cadáveres fueron descubiertos en una fosa común cerca de la aldea de Inn Din”, dice el llamamiento secundado por la delegación de la UE, los jefes de misión de los miembros de la UE acreditados en Birmania y Noruega.

“Estos asesinatos brutales confirman la necesidad urgente de una investigación exhaustiva y creíble de todos los incidentes violentos en el estado de Rakáin para garantizar la rendición de cuentas de los responsables de cometer atrocidades”, añade la nota.

“La impunidad de los culpables de tales violaciones graves de los derechos humanos debe terminar”, concluye el comunicado que solicita la cooperación plena del Gobierno que dirige la nobel de la paz Aung San Suu Kyi.

La comisión militar birmana encargada de investigar la citada fosa común determinó, según divulgó ayer, que soldados y vecinos de la comunidad budista, mayoritaria en el país, mataron a diez miembros de la minoría rohinyá, mayoritariamente musulmana, porque creían que pertenecían al rebelde Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA).

Cavaron una fosa en el cementerio de Inn Din, aldea situada a 50 kilómetros al norte de Sittwe, la capital de Rakáin (antiguo Arakan), y allí dentro unos fueron degollados y otros muertos por disparos de soldados el 2 de septiembre pasado.

Días antes, el 25 de agosto, cientos de militantes del ARSA habían atacado una treintena de puestos militares y policiales y desencadenado una violenta respuesta del Ejército.

Unos 650.000 rohinyás cruzaron la frontera y buscaron refugio en Bangladesh en las semanas y meses siguientes.

Reporteros Sin Fronteras calculó que al menos 6.700 rohinyás murieron a causa de la violencia entre el 25 de agosto y el 24 de septiembre, según una nota del pasado diciembre.

La Oficina de Información de la Consejería de Estado, bajo el mando de Suu Kyi, solo reconoce las muertes de 371 rebeldes, 15 efectivos gubernamentales y 28 civiles.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, uno de los más críticos con Birmania en este asunto, llegó a decir que la actuación del Ejército contra los rohinyás parece sacada de un manual de limpieza étnica

El alto comisionado no descartó que un tribunal internacional considere en el futuro como genocidio los actos contra esas personas.

Birmania no considera a los rohinyás una etnia nacional, les trata en su mayoría de emigrantes bengalíes y les impone numerosas restricciones, incluida la libertad de desplazamiento.

Bangladesh, por su parte, les considera birmanos.

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