Washington, 14 may.- El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, aplaudió la decisión del presidente, Donald Trump, de trasladar su embajada ante Israel de Tel Aviv a Jerusalén y consideró que “era necesario desde hace mucho tiempo”.

“En un movimiento que era necesario desde hace mucho tiempo, hemos trasladado nuestra embajada a Jerusalén. Toda nación debería tener el derecho de elegir su propia capital”, afirmó en un comunicado Schumer, que es el primer judío en liderar a un partido en el Senado.

Schumer es una de las voces más proisraelíes de la bancada demócrata del Senado y lleva décadas impulsando legislación para establecer que Jerusalén debe “permanecer como la capital indivisible” de Israel, a pesar de que los palestinos también la reclaman como capital para un futuro Estado.

“Impulsé legislación para hacer esto hace dos décadas y aplaudo al presidente (Donald) Trump por hacerlo”, afirmó Schumer, que es el demócrata de mayor rango que hace oposición al Gobierno.

Durante la campaña electoral, Trump prometió que trasladaría a Jerusalén la embajada estadounidense que, hasta ahora, estaba en Tel Aviv, una aspiración que otros presidentes estadounidenses, como Bill Clinton y George W. Bush, también expresaron antes de llegar al poder, pero finalmente abandonaron.

El Congreso trató de forzar el traslado de la embajada a Jerusalén en 1995, al aprobar una ley que exige mover a la Ciudad Santa la misión diplomática en Israel.

Esa ley permite a los presidentes aplazar ese traslado si consideran que eso encaja con los “intereses” de Estados Unidos, un trámite que debe hacerse cada seis meses y que los tres predecesores de Trump completaron regularmente.

El presidente hizo lo mismo por primera vez en junio pasado, pero en diciembre, ante la perspectiva de volver a firmar un documento que contradecía su promesa electoral, se planteó un cambio de rumbo.

De esa forma, Estados Unidos se convirtió en el primer país en tener su embajada ante Israel en Jerusalén desde 2006, después de que los países las retiraran gradualmente cuando la comunidad internacional lo pidió por la anexión israelí en 1980 de la parte ocupada palestina, no reconocida internacionalmente.

Los palestinos han considerado ese acto como una provocación que descalifica a la Administración Trump como mediador honesto en el proceso de paz palestino-israelí.

Desde entonces, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, y otros representantes de la ANP se han negado a reunirse con el equipo negociador estadounidense.

La decisión ha desencadenado una oleada de protestas en la franja de Gaza, donde 52 personas murieron y otras 2.000 resultaron heridas en incidentes violentos con el Ejército israelí, que abrió fuego contra la multitud que se acercaba a la valla de separación con Israel.

Sobre esa violencia, se posicionó el senador Bernie Sanders, rival de Hillary Clinton en las primarias demócratas para las elecciones de 2016, que consideró que las cifras de muertos y heridos “son asombrosas”.

“La violencia de Hamás, no justifica que Israel dispare contra manifestantes desarmados. Estados Unidos debe jugar un papel agresivo para unir a Israel, a la Autoridad Nacional Palestina, a Egipto y a la comunidad internacional para enfrentar la crisis humanitaria en Gaza y detener esa escalada de violencia”, afirmó Sanders.

El movimiento islamista palestino Hamás, que administra la Franja de Gaza, está considerado por el Gobierno como un grupo terrorista.

 

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