Fernando Lira.

Hoy le traemos un tema interesante, hemos elegido referir el presente artículo a las supersticiones que solemos o no tener. Las supersticiones ha sido un tema muy polémico en cuanto a la mala suerte y buena suerte. Las supersticiones comunes, que son las que se nos pueden presentar en la vida cotidiana, son las que mayormente nos pueden “perjudicar” o “favorecer” según la situación en la que se nos plantee.

La historia refiere que desde que el ser humano tiene conciencia de su fragilidad, ha buscado algún tipo de protección o ayuda que le prevenga del mal y le aporte seguridad frente a los innumerables peligros que le aguardan en su existencia. Muestra de ello se puede observar en todas las culturas de la Antigüedad y como estas han dejado manifestaciones de preocupación eterna.

La palabra superstición, en la antigua Roma, significaba “superstatio”, es decir una ubicación superior de los dioses, que están por encima de los hombre y que comunican su voluntad. La señal más temida era el rayo de Júpiter. Ejemplos de la superstición romana es: Los romanos estaban convencidos de que los genios malos penetran en los cuerpos humanos y los inflan tres veces. Para cerrarles la entrada, en forma preventiva, recomendaban los sacerdotes comer una cebolla o ajo cada mañana, hortaliza divina. La gente creía firmemente en esto

Para un número de personas las supersticiones son consideradas como irracionales e insignificantes. Sin embargo, un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Colonia, en Alemania, ha revelado que verdaderamente influyen en la eficacia de ciertas acciones o comportamientos de las personas que las creen.

Tal como lo revela la investigación la psicólogo social de la Universidad de Colonia y una de las autoras de la investigación Lyssan Damish, junto a sus colaboradores Barbara Stoberock y Thomas Mussweiler, sentía interés particular por la actitud supersticiosa de los deportistas en partidos y encuentros deportivos.

Por ejemplo, el jugador de baloncesto de la NBA, Michael Jordan, llevaba siempre los pantalones cortos de su equipo universitario debajo del uniforme de los Chicago Bulls cada vez que jugaba un partido con este equipo.

Los resultados obtenidos demostraron que las supersticiones, realmente, sirven para aumentar el rendimiento individual. Así, en el juego de golf aquellos participantes que tenían la “bola de la suerte” realizaron su tarea significativamente mejor que los otros. Las supersticiones positivas afectan de manera beneficiosa al rendimiento futuro.

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