Thais Hernández.

En materia cambiaria y de inflación, Venezuela tiene una muy larga historia y ha experimentado una amplia gama de políticas, buscando corregir las presiones al alza en el precio del dólar y abatir la inflación sin lograrlo en 35 años.

Los controles de cambio han llevado que el valor intrínseco del bolívar se haya pulverizado, generando cada día mayor presión sobre la tasa de tipo de cambio y en la desconfianza y función del bolívar como moneda de reserva, referencia, ahorro y patrimonio, lo que genera a su vez mayor presión sobre la moneda, creando un círculo vicioso de mayor devaluación y mayor inflación y pérdida de la confianza.

Resultado: Empobrecimiento brutal de la población más vulnerable, reducción del poder de compra del salario, hiperinflación y desmejora de la calidad de vida de las mayorías.
¿Cuáles han sido las consecuencias de estas malas políticas? ¡Pobreza! El incremento de la pobreza en los últimos 15 años es consecuencia, entre otros factores: Controles de cambio y precios. La brecha cambiaria entre el dólar oficial, Dipro a 10,00 bolívares, y el tipo de cambio Dicom de bolívares pasaba de 20.000% de diferencia. Arbitraje fenomenal que crea inmensa corrupción y sobrefacturación.

Del aumento generalizado y continuo de los precios de los bienes y servicios, el proceso hiperinflacionario incide en la pérdida del poder adquisitivo del salario real, y en la capacidad de compra del ingreso, en especial en los componentes de la Canasta Básica, repercutiendo en los más pobres. Ya la economía venezolana se encuentra con una inflación de 4 dígitos y proyección de 6.700% para 2018.

Con el nuevo aumento del 58%, el sueldo mínimo se sitúa en Bs. 392.646,00 y el bono alimenticio en Bs.915.000,00 y el salario integral en Bs. 1.307.646,00. Si lo calculamos al precio del mercado paralelo, el sueldo mínimo en Venezuela es de US$ 6,31 mes. Es bueno resaltar que el salario mínimo en Cuba es US$ 19,00 dólares y en Ecuador de US$ 375,00.

La dolarización plena en Venezuela para lograr definitivamente un quiebre total de las expectativas de devaluaciones futuras del bolívar, eliminar la desconfianza y abatir la inflación a un dígito en el mediano plazo, mejorando la calidad de vida de los venezolanos.

La dolarización, no es la fórmula mágica para resolver los problemas económicos del país, pero lograra, a corto plazo, una estabilidad monetaria y abatir la hiperinflación. ¡Ya basta de devaluaciones e hiperinflación!

 

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