Seúl, 14 nov.- Tras un año de repetidos ensayos de misiles, Corea del Norte lleva dos meses sin lanzar un solo proyectil.

Mientras los analistas se preguntan si este silencio abre la puerta al diálogo, un investigador apunta a que el parón podría ser simplemente estacional.

Además de realizar el sexto ensayo nuclear de su historia, en los primeros nueve meses de 2017 el Ejército norcoreano ejecutó 19 lanzamientos, incluidos los de sus primeros misiles intercontinentales, y parecía encaminado a batir su propio récord armamentístico de 2016, con 24 ensayos balísticos.

Sin embargo, Pyongyang, que en abril y mayo lanzó casi un misil por semana, no ha vuelto a mover ficha desde el pasado 15 de septiembre, cuando disparó un proyectil de alcance medio que sobrevoló Japón.

Entre tanto, el presidente de EE.UU, Donald Trump, amenazó ante la ONU con “destruir totalmente” el país y en su reciente visita a Seúl le recordó al régimen que Washington tiene desplegados en la zona tres de sus diez portaaviones, los cuales acaban de realizar maniobras durante cuatro días frente a aguas norcoreanas.

Trump incluso se ha atrevido a llamar al líder norcoreano, Kim Jong-un, “gordo y bajito” en la red social Twitter.

Para los analistas todos estos escenarios suponían una clara invitación para que el hermético país respondiera, como lo ha venido haciendo en 2017, con nuevos lanzamientos de misiles.

Pero esta vez no ha sido así.

El delegado de EE.UU para la desnuclearización de Corea del Norte, Josehp Yun, aterriza en Seúl precisamente este martes, cuando se cumplen dos meses de silencio norcoreano y tras haber dicho que si Pyongyang detenía sus ensayos durante 60 días ello supondría una buena señal para que Washington buscara reiniciar el diálogo con el régimen.

Pero mientras algunos tratan de descifrar si detrás de esta falta de acciones del hermético país se esconde una verdadera voluntad de diálogo, Shea Cotton, el investigador del estadounidense Centro para la No Proliferación James Martin ha arrojado la idea de que el receso simplemente podría responder a un factor estacional.

Con bases de datos, Cotton estableció una media de lanzamientos trimestral para los 85 ensayos que se han ejecutado en los casi seis años de reinado de Kim Jong-un y certificó una tendencia: Corea del Norte dispara en el último cuarto de año muy pocos misiles (o ninguno, como sucedió en el cuarto trimestre de 2013 y 2014).

Desde enero de 2012, Corea del Norte ha realizado más de 4 lanzamientos de media en cada uno de los tres primeros trimestres, frente a solo 1 (o 0,8, si se suman los datos provisionales de 2017) en el tramo que va de octubre a diciembre.

Cotton desconoce los motivos detrás de esta tendencia, pero aventura un par de posibilidades, entre ellas la de que el empobrecido país trate de ahorrar recursos para garantizar la vital recolecta de las cosechas antes de la llegada del invierno.

“Ya solo transportar misiles al punto de lanzamiento consume combustible y mantener las luces encendidas de los centros de desarrollo gasta electricidad. Eso es energía que puede emplearse para las cosechas”, explica a Efe.

Otra posibilidad, dice, es que el país ejecute algún tipo de revisiones anuales de sus programas de gasto en el último tramo del año.

“Corea del Norte tiene que administrar sus escasos recursos con mucho cuidado, por lo que no sería raro que dedicaran mucho tiempo a estudiar y analizar cuidadosamente cómo se van a financiar sus distintos programas el próximo año”, argumenta.

Por otro lado, considera poco probable la opción de que sea la meteorología la que impida los lanzamientos, puesto que el último trimestre no trae al país excesivas precipitaciones y además Corea del Norte suele probar misiles con avidez en el tramo más húmedo del año, que va de mayo a septiembre.

Sea por la razón que sea, Cotton estima en todo caso que para intentar entablar diálogo con Pyongyang, Washington dispone actualmente de un plazo idóneo que podría durar hasta febrero (mes en el que Corea del Norte empezó a disparar los primeros misiles del año tanto en 2016 como en 2017).

“Una vez que llegue marzo, EE.UU y Corea del Sur inician sus maniobras militares anuales, a las que Corea del Norte suele responder con lanzamientos”, recuerda.

 

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