Los líderes políticos venezolanos en su mayoría parecen marionetas, las cuales son manejadas a los antojos de otros y sin luchar por una democracia real con salidas claras para el país.

Todos hemos escuchado hablar sobre mesa de diálogo, negociaciones políticas que no terminan en nada, sino más que las buenas intenciones y desde la perspectiva de la oposición: reinstitucionalizar al país y se reestablecer la democracia.

Sin embargo, la oposición o por lo menos parte de estos no tienen claro que lo que necesita para lograrlo es otra historia. Tendría que tener algo tan poderoso como para obligar al gobierno a ceder en el rescate de instituciones y derechos que él mismo ha bloqueado para permanecer en el poder.

En el lado opositor al Gobierno debe surgir un líder con la fuerza y la fortaleza del poder de negociación. Los expertos indican, que el poder de negociación es lo que uno tiene en la mano para presionar o estimular al otro a entregar lo que uno quiere o necesita.

Es decir, se trata del hecho concreto de que eso que es propio y se necesita, no está en sus manos sino en las del otro, y para conseguirlo o se lo arrebata (y quien diga que esa es la vía tiene que indicar cual es la relación de fuerzas en términos de armas, recursos, organización de choque, control de masas, líderes y disposición a morir y matar para lograrlo) o negocia para que se lo entreguen.

En otras palabras, uno tendrá que dar algo suyo a cambio y garantizarle al adversario su futuro en paz. Es así de simple, nos guste o no. Necesitamos salir de este mal Gobierno que nos esta llevando a todos al fondo del precipicio.

Recordemos un poco el modo de acción de la oposición venezolana en contra del Gobierno nefasto de Maduro. En las primeras de cambio, la oposición intentó presionar al Gobierno a entregarle un todo o nada. Obviamente falló, pues el otro, siendo más fuerte (hablo de fuerza bruta), estaba dispuesto a defenderse como fuera, sin límites.

En la actualidad se cuenta con una oposición un poquito más madura, intenta una nueva vía a través de un proceso de negociación, con expectativas más limitadas y reales, pero esta a su vez esta debilitada por sus derrotas previas, la fractura de sus miembros y la ausencia de interlocutores sólidos. Así que la oposición no puede desmayar ni seguir facturándose, la población venezolana los necesita.

 

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