Venezuela, en medio de la crisis generalizada que ha tenido lugar en los últimos 18 años, ha dado un vuelco total, generando sensaciones de frustración, desencanto y hasta odio por confiar en un “mesias” que bajo la premisa del cambio y la revolución mejoraría las condiciones de vida de todos los venezolanos, hoy vemos con tristeza como todo resultó una gran mentira.

En la actualidad, a los venezolanos les agobia un sentimiento de desesperanza y de desconfianza hacia las políticas que surgen del gobierno de Nicolás Maduro, pues ninguna de estas han logrado hacer frente a las necesidades reales de la población, lejos de aminorar la grave crisis la empeora, cada vez son más los controles y la represión a quien piensa diferente y se opone a quienes se creen dueños de la verdad absoluta: los chavistas.

Es increíble como en 18 años el difunto presidente Hugo Chávez Frías y ahora el presidente Obrero Nicolás Maduro han logrado destruir lo que a la “IV Republica” le llevo cuarenta años construir, hoy en día nada funciona de forma óptima: los servicios de salud, educación y seguridad social están coloquialmente en el subsuelo.

Ni hablar del aparato productivo del país, antes el país era capaz de cosechar los alimentos necesarios para abastecer a la nación entera, hoy dependemos de la donación de comida de países como México, Panamá e incluso Estados Unidos de América, donde el Gobierno a su vez se encarga de vender a los venezolanos a través de los llamados CLAP’s lo que a ellos les regalan como mecanismo de cooperación humanitaria.

Durante la mayor parte del siglo XX, los venezolanos fuimos una sociedad amable y pacífica, nos habíamos convertido en una sociedad serena caracterizada por la armonía, la concordia, la integración y la ecuanimidad, pero hasta eso se lo llevo la revolución de Chávez, quien con sus discursos agresivos y violentos dividieron a todo un país. Razón tenía un filósofo al decir: Divide y vencerás…

El resentimiento se hizo presente y con el muchos de los males que hoy enferman a nuestro país: corrupción, delincuencia, intolerancia y la violencia. Es que precisamente esto es obra de Hugo Chávez, sembró el odio a quien trabaja, a quien tiene dinero, a quien tiene el vehículo del año o una casa al este de la ciudad capitalina ¿Por qué? No es justo tanto odio, no es justo.

 

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