Naciones Unidas, 13 sep.- El jefe de la ONU, António Guterres, urgió a detener la violencia en Birmania y a apostar por la diplomacia en la península coreana, dos crisis que estarán en el centro de los debates que a partir del próximo martes mantendrán los líderes mundiales en la Asamblea General.

En una conferencia de prensa previa al inicio de esa cita, Guterres señaló estas situaciones como dos de los asuntos más preocupantes en la agenda internacional.

En el caso de Birmania, advirtió que se está ante una crisis humanitaria “catastrófica” como consecuencia de la violencia que se vive en el país desde finales de agosto, cuando las autoridades pusieron en marcha una operación militar en respuesta a ataques de un grupo de insurgentes rohinyás.

Guterres destacó que casi 380.000 miembros de esa minoría musulmana han huido ya a Bangladesh y, preguntado al respecto, dio a a entender que cree que se está cometiendo una “limpieza étnica”.

El diplomático dijo que condena los ataques de los insurgentes rohinyás, pero destacó la existencia de “preocupantes informaciones sobre ataques contra civiles por parte de fuerzas de seguridad”, algo que consideró “completamente inaceptable”.

“Llamo a las autoridades birmanas a suspender las acciones militares, detener la violencia, proteger el estado de derecho y permitir la ayuda humanitaria”, señaló.

La amenaza de Corea del Norte fue el otro asunto al que Guterres quiso dedicar especial atención, después de la reciente prueba nuclear llevada a cabo por el régimen de Pyongyang y la resolución con sanciones aprobada en respuesta por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Para el secretario general de la organización, esa resolución envía un “claro mensaje” a Corea del Norte y muestra una unidad internacional que es “clave”.

“La unidad en el Consejo de Seguridad crea una oportunidad para una acción diplomática, una oportunidad que debe aprovecharse”, aseguró.

“La solución solo puede ser política. Una acción militar podría causar una devastación en una escala que llevaría generaciones superar”, insistió.

La crisis coreana se presenta como uno de los asuntos centrales de la Asamblea General de la ONU, en la que participará por primera vez el presidente estadounidense, Donald Trump.

Pese a las numerosas críticas que Trump ha vertido contra la organización, Guterres confió en que acuda a Naciones Unidas con un mensaje positivo.

El diplomático portugués reconoció que, desde su llegada al cargo en enero, ha estado haciendo “todos los esfuerzos” para crear condiciones que permitan una relación constructiva entre EE.UU. y la ONU.

“Espero que ese sea también el mensaje del presidente Trump”, dijo preguntado al respecto.

Guterres ha puesto en marcha una amplia agenda de reformas, algunas de ellas demandadas por EE.UU., que el próximo lunes organizará una reunión de alto nivel para analizar los cambios que ve necesarios en la organización.

El secretario general anunció oficialmente dos nuevas iniciativas en ese ámbito: la creación de un grupo de personalidades que le asesorará en la mediación de conflictos y una hoja de ruta para lograr la paridad de género en la ONU de aquí a 2028.

Guterres repasó además brevemente varios asuntos de la agenda internacional, incluida la crisis en Venezuela, donde consideró “absolutamente necesario” que el Gobierno y la oposición alcancen una solución política.

El jefe de la ONU respaldó en ese sentido las gestiones del Gobierno de la República Dominicana y del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, con quien dijo estar en contacto “muy estrecho”.

Guterres se refirió también al reciente anuncio de un cese el fuego entre el Gobierno de Colombia y el grupo guerrillero ELN y dijo que Naciones Unidas está “entusiasmada”.

“Las noticias de Colombia son las mejores que tenemos”, afirmó.

 

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