Fernando Lira.

El artículo que quisimos compartir el día de hoy con ustedes es un tema controversial y tabú para muchas personas, este artículo está vinculado con las perforaciones y adornos que muchas personas optan por colocarse y utilizar como una forma de expresión corporal, aunque a veces estas suelen ser exageradas para unos desde su punto de vista.

Las palabras body piercing vienen del inglés y significan perforarse alguna parte del cuerpo. Desde la antigüedad, culturas como la egipcia o la romana recurrían a esta práctica por motivos ornamentales y en ocasiones como símbolo de esclavitud. Actualmente, esta conducta cumple un objetivo estético.

Las modificaciones corporales han sido parte de la humanidad a lo largo de la historia. Y, en la actualidad, una de estas manifestaciones más populares son los “piercings”. La oreja, el ombligo, la ceja, la lengua, e incluso los genitales, son algunos de los sitios en los que se colocan estos llamativos aretes, cuyo material puede ser de titanio o acero.

Pero, si eres de las personas que opta por utilizar o varios de estos adornos y luego te preguntas, ¿qué ocurre si se decide retirar el “piercing” y no volver a utilizarlo más?, aquí compartimos la respuesta de los expertos. Los expertos en perforaciones señalan que los “piercings” en realidad nunca se cierran completamente, aunque el tejido sí puede cicatrizar y rellenar el agujero producido con el paso del tiempo. Los resultados finales pueden ser muy buenos, es decir, no se pueden notar, o por el contrario, quedará una marca visible.

En zonas, como la lengua, la ceja o el labio, el proceso de cerrado será más difícil y será solo superficial. De ahí que los expertos recomiendan realizarse las perforaciones en locales donde se presten las garantías del caso: materiales esterilizados, agujas nuevas y joyas desinfectadas.

Moda o no, el piercing parece haber llegado para quedarse, por lo cual hay que saber cómo hacerlo sin riesgo para el organismo. La moda de hacerse un hoyito en la nariz, labio u ombligo data ya de muchos años, y es parte de las tradiciones de ciertos pueblos.

Una mala elección del sitio o la forma en que se hacen las perforaciones puede llevar al contagio de infecciones locales o sistémicas que ponen en peligro incluso la vida. Entre estas amenazas está el tétanos, Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), hepatitis viral de tipo B y C, así como reacciones alérgicas o tóxicas.

 

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