Pescadería kosher de inmigrante mexicano abastece a clientela multicultural

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n inmigrante oriundo de Michoacán se ha convertido en el principal proveedor de pescado del barrio judío-ortodoxo del noroeste de Chicago, con una clientela que también incluye a cristianos, musulmanes, hindúes y sijs en la avenida Devon, uno de los centros comerciales más diversos de la ciudad. EFE
n inmigrante oriundo de Michoacán se ha convertido en el principal proveedor de pescado del barrio judío-ortodoxo del noroeste de Chicago, con una clientela que también incluye a cristianos, musulmanes, hindúes y sijs en la avenida Devon, uno de los centros comerciales más diversos de la ciudad. EFE

Chicago, 6 jun (EFE).- Un inmigrante oriundo de Michoacán se ha convertido en el principal proveedor de pescado del barrio judío-ortodoxo del noroeste de Chicago, con una clientela que también incluye a cristianos, musulmanes, hindúes y sijs en la avenida Devon, uno de los centros comerciales más diversos de la ciudad.

Los productos que se ofrecen en el Robert’s Fish Market son kosher, y por lo tanto aceptados por los judíos religiosos del área, aunque el propietario de la pescadería desde hace 13 años es un mexicano nacido en Ciudad Hidalgo, Arturo Venegas, quien se vinculó al negocio con 13 años de edad y trabajó como empleado durante 18.

“Recién llegado a la ciudad a las 5 de la mañana comencé a recorrer el área tres horas después en busca de trabajo, aunque comunicándome por señas porque no hablaba inglés”, recordó en una entrevista con Efe.

“Trabajé duro durante cuatro meses en otra pescadería, pero un viernes me descansaron y al lunes siguiente el señor Robert ya me había empleado, a pesar de ser menor de edad”, dijo.

En el Robert’s Fish Market las tareas diarias iban desde el lavado de paredes y ventanas al trapeado de pisos.

“Me tomó un tiempo aprender a filetear pescado porque teníamos un problema de comunicación. Él me hablaba en inglés y yo le respondía en español, pero igualmente nos entendíamos”, señaló.

Arturo necesitaba ganar dinero para pagar los préstamos que había recibido de un hermano y un tío para viajar a Chicago, donde tenía familiares.

La pescadería se encuentra en la avenida Devon, entre las calles Richmond y Francisco, un enclave judío-ortodoxo de donde sale el 90 por ciento de la clientela.

Cuando Robert Schuffler decidió retirarse y vender el negocio a su fiel empleado, Arturo tuvo que consultar a la comunidad judía si lo aceptarían como el nuevo propietario.

“Me dijeron que sí, siempre que mantuviera el mismo negocio y la supervisión del CRC (Consejo de Rabinos de Chicago)”, que realiza visitas diarias al comercio para controlar el cumplimiento de la ley judaica y la certificación kosher, dijo.

Según explicó, el pescado es considerado kosher cuando tiene aletas y escamas, destacándose entre las especies el pescado blanco, la trucha de lago, el salmón, lucio, carpa y búfalo, que es parecido a la carpa.

El pescado se limpia y filetea en presencia del cliente, “porque los ortodoxos vigilan cuidadosamente lo que uno hace”, dijo.
Arturo mantuvo el nombre de la pescadería, cuyos orígenes se remontan a 1946, y ha logrado conservar la tradición y clientela.

Los martes, jueves y viernes son los días más ocupados y durante la pascua judía y Rosh Hannah el negocio llega a funcionar 18 horas diarias y emplea hasta 15 personas.

La avenida Devon, donde se encuentra la pescadería, es una de las calles multiculturales más vibrantes y coloridas de la ciudad con negocios a cargo de inmigrantes de Pakistán, India, Irak y Rusia, que atienden clientes hindúes, judíos, musulmanes, sijs y cristianos.

Es por eso que entre los clientes de Arturo también hay musulmanes, que prefieren el pescado blanco con espinas, al igual que los inmigrantes de Irak, Siria o África.

“Me encanta mi trabajo, que me ha permitido educar a cinco hijos (tres universitarios, uno en camino a la universidad y otro en secundaria). Y aunque parezca raro ver a un mexicano en una pescadería rodeado de judíos, alguien tiene que hacerlo”, dijo Arturo, quien actualmente tiene 44 años de edad.

En cuanto al idioma, “gracias a Dios me defiendo, aunque nunca fui a la escuela y solamente estudié inglés durante 40 horas para preparar mi examen de ciudadanía”, expresó.

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