Fernando Lira.

Desde hace un par de años la población laboral venezolana ha venido experimento aumento de salarios con frecuencia y con ello la dificultad para rendirlo, motivado la alta inflación y la subida constante de precios. El salario o la remuneración por la realización de un trabajo debe ser un incentivo para la productividad y para tener una vida tranquila y de calidad.

Se debe hacer un poco de memoria y recordar que la política salarial impuesta en los últimos años ha prescindido de la revisión de los salarios de quienes ganan por encima del salario mínimo, lo que viene hacer la mayor parte de la población laboral. No ha habido en los 15 años del actual régimen una revisión general diferente a la del salario mínimo, o al menos el impulso y la promoción de mecanismos que den lugar a su revisión.

Tristemente algunos sectores al servicio del Estado, han sido beneficiados con la revisión salarial sin embargo estos no tienen una periodicidad, y muy importante destacar que ello ha ocurrido al margen de procesos de diálogo y negociación de manera igualitaria, dando lugar a los reclamos gremiales y sindicales.

Y a pesar de que el gobierno se enorgullece en decir que Venezuela tiene el salario mínimo más alto de Latinoamérica, no dice que con los altos niveles de aumento inflacionario es imprescindible una revisión global salarial al menos de una o dos veces al año, y no al final de ocurrida la inflación de un año determinado.

Un ejemplo de ello lo podemos obtener si se revisaran los salarios en enero de este año, y solo se tomara en cuenta la inflación de todo el pasado año 2016, no estaríamos sino intentando reponer la pérdida de poder adquisitivo; es decir, cuando el deterioro ya ocurrió, en fin es a destiempo y con consecuencias desventajosas en los precios, que harían polvo el aumento, y si se trata de controlarlos al final, ocurre lo que sea visto desde hace (3) tres años aproximadamente: la escasez y la existencia de los mercados negros o bachaqueros.

Lo que el presidente de la República Nicolás Maduro no termina de entender es que, en materia salarial hay que intentar actuar en tiempo real, si no se pierde la oportunidad de tomar conciencia en todo el sistema económico de un plan antiinflacionario con compensaciones y compromisos para todos los sectores, que tengan incidencia en salarios, precios y costos.

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