La Administración Trump podría abandonar su ayuda a Puerto Rico quien enfrenta una crisis humanitaria que afecta a 3,4 millones de ciudadanos estadounidenses, si se deja expirar esta semana la conocida Ley Jones, que prohíbe que barcos con bandera extranjera o extranjeros transporten mercancías desde el continente (Estados Unidos) a la comunidad de la isla.

Y por si esto fuera poco, el presidente Trump amenazó con retirar a FEMA y al resto de los socorristas de la isla, en un gesto catalogado como cruel por varios políticos de la isla.

Durante los pasados días el Cuerpo de Ingenieros del Ejército y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) han transportado toneladas de escombros y enfrentando problemas de energía y comunicaciones en su esfuerzo por entregar agua y alimentos a decenas de miles de personas que se encuentran sin techo.

Pero las necesidades de los residentes ha superado lo que el gobierno ha venido proporcionando, y las organizaciones de ayuda se han visto obligadas a ser cada vez más creativas para llenar la brecha, entregando artículos como generadores e insumos médicos.
Asegurar los bienes es la parte fácil. Entregarlos, almacenarlos y transportarlos a las personas necesitadas es lo más difícil debido a las condiciones de las carreteras y a la falta de energía eléctrica en la isla.

Algunas de las organizaciones humanitarias más grandes organizan su propia logística. Pero la mayoría de las organizaciones deben comprar esos servicios e incluso los grupos económicos más grandes deben luchar para complementar sus redes de entrega.

La logística de entrega consume entre 60 y 80 centavos de cada dólar de ayuda aportada, dicen los grupos de ayuda, incluso sin los dolores de cabeza involucrados en encontrar y programar un transporte confiable a las áreas afectadas por desastres donde las comunicaciones y carreteras han sido destruidas.

Puerto Rico es parte de los Estados Unidos, y su población cuenta con ciudadanía estadounidense, aunque la mayoría de los estadounidenses no lo sabe. A pesar de ser estadounidenses, los puertorriqueños que viven en la isla no tienen un miembro con derecho a voto en el Congreso para abogar por sus intereses.

A diferencia de las maneras muy personales en las que Trump se involucra a menudo en Twitter, en este caso que es una emergencia debido al daño causado por las tormentas en el país que dirige, particularmente cuando se trata de Puerto Rico, sus tweets tienen un tono extrañamente impasible, como si fuera un observador. Sin embargo, él es la persona con mayor poder en el país, con un poder inconmensurable para elevar una discusión como esta y ponerla en boca de todos los congresistas para ayudar a Puerto Rico de la misma manera que se ayuda a cualquier otro estado del país en circunstancias similares.

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