Por Jesús M. Pérez

El pasado domingo la empresa BAE Systems anunció la firma de un contrato por valor aproximado de 5.000 millones de libras esterlinas con el Gobierno de Qatar para el suministro de 24 cazabombaderos Typhoon, del consorcio Eurofighter. El contrato incluye la venta de armamento avanzado de fabricación británica, además de servicios asociados de formación y mantenimiento. Reino Unido y Qatar crearán un escuadrón conjunto para la formación de los nuevos pilotos.

La firma de este tipo de contratos se ha convertido en algo habitual en el Golfo Pérsico. Los países de la zona aumentaron su gasto de defensa un 70% en la primera mitad de esta década. Sólo Arabia Saudita multiplicó por cuatro la compra de armamento entre los años 2010 y 2013, para convertirse así en el cuarto país que más gasta en defensa. Pero el contrato de Qatar tiene una particularidad. Es el tercer contrato para la compra de cazabombarderos que firma en los últimos tiempos. La fuerza aérea de Qatar va a pasar de golpe de contar con 12 cazabombarderos a nada menos que con 96. Y para ello va a comprar tres modelos diferentes a tres países diferentes para desempeñar las mismas funciones.

El pasado 14 de junio el Gobierno de Qatar anunció, durante la visita de su ministro de Defensa a Washington, la firma de un contrato de compra de 36 cazabombarderos Boeing F-15 Advanced Eagle por valor de 12.000 millones de dólares. Meses después, el 1 de noviembre, la agencia que supervisa las exportaciones de armamento estadounidenses anunció que el Departamento de Estado había aprobado la firma de un contrato por valor de 1.100 millones para la creación de toda la infraestructura de apoyo para los F-15 comprados por Doha en junio. El contrato incluye desde la construcción de hangares y almacenes a la creación de talleres de mantenimiento y aulas de formación, pasando por sistemas de ciberseguridad.

El pasado jueves, durante su visita a Qatar, el presidente Macron anunció la firma de contratos por valor de 12.000 millones de euros. Empresas francesas se encargarán de la construcción y explotación de un metro. Pero entre los contratos aparece significativamente la ampliación de uno anterior para añadir 12 nuevos cazabombarderos Rafale por 1.100 millones y alcanzar un total de 36. También dentro del ámbito de la defensa, Francia y Qatar firmaron un preacuerdo de venta de 490 blindados VBCI que podría convertirse en un contrato en firme en 2018 por valor, como mínimo, de 1.500 millones de euros.

Dicen las malas lenguas que, cuando llegaron al Golfo Pérsico para participar en la operación Escudo del Desierto (1990), los militares occidentales se encontraron con que los ejércitos de las monarquías árabes mantenían montañas de material militar sin sacar de sus embalajes. Muchas de las compras de sistemas avanzados tenían un elemento de prestigio pero también implicaban el pago de enormes comisiones, como quedó de relieve en el conocido caso de la empresa British Aerospace en Arabia Saudita. El resultado es que los pequeños ejércitos de los monarquías árabes acumulaban cantidades importantes de armamento sin tener personal para ponerlo todo en servicio o incluso suficiente personal adiestrado para simplemente manejarlo.

La falta de capacidades propias llevó a que Arabia Saudita dependiera para su defensa de contingentes de tropas pakistaníes durante los años 70 y 80, especialmente tras la incertidumbre creada por la Revolución Iraní (1979). Aún hoy es fácil encontrar en internet ofertas de trabajo en Arabia Saudita de la empresa privada estadounidense DynCorp, que ofrece puestos de mecánico especializado en los helicópteros de ataque AH-64 Apache y en los helicópteros de transporte UH-60 Black Hawk. Estos significa que las fuerzas armadas de Arabia Saudita dependen del personal de una empresa estadounidense para mantener sus helicópteros en condiciones de vuelo.

Pero ya en los tiempos de la Guerra de Golfo se podía leer entre líneas que para las petromonarquías árabes los enormes contratos de compra de armamento suponían establecer una alianza con el país proveedor. De ahí que los ejércitos de EEUU, Reino Unido y Francia corrieran raudos a desplegarse en el desierto y liberar Kuwait.

Que Qatar compre tres aviones diferentes a tres países diferentes para cumplir la misma función no parece tener mucho sentido desde el punto de vista estrictamente militar.

Hubiera sido más sensato comprar todos los aviones del mismo modelo para generar economías de escala. Pero a nadie escapa que las compras de armamento tienen lugar en el contexto de la reciente crisis con Arabia Saudita, en la que Qatar se vio aislada dentro del mundo árabe. El emir de Qatar está comprando apoyos externos en Occidente. Ahora queda por ver cómo reaccionará Arabia Saudita, porque a nadie se le puede escapar, en Washington, Londres y París, que estas no son simples compras de armamento.

—————————————————————————————–
USA Hispanic no se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

No hay comentarios

Dejar respuesta