La población venezolana vive una realidad que no puede ser tapada como han pretendido hacerlo muchas autoridades cercanas al Gobierno, las cuales han desconocido y minimizado dicha crisis tanto económica como social.

Y por lo anterior que muchas personas padecen una contradicción entre ilusión y realidad de la situación que vive el país. Durante años, muchos ciudadanos venezolanos intentaron de todo y les termino pasando como en el famoso cuento de Augusto Monterroso, cada mañana al despertar, uno comprobaba que “el dinosaurio todavía estaba allí”.

Aunque ciertamente la oposición venezolana ha ganado ciertas elecciones, la más contundente fue cuando los candidatos de oposición en las elecciones parlamentarias alcanzo un triunfo en verdad excepcional al conquistaron dos terceras partes de la Asamblea Nacional (AN).

Ya sabemos bien lo que ha pasado desde entonces, y es que el gobierno auto llamado socialista y democrático, sin importarle nada, borró de su menú de opciones los artificios adoptados por Hugo Chávez para simular lo que muchos expertos dicen, que su proyecto de dominación totalitaria se ajustaba a las reglas del juego democrático, juego a todas luces heterodoxo pero democrático, y porque los dirigentes de la oposición, por diversas razones siguieron negándose a llamar las cosas por su nombre.

Fue entonces como pudo así el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anular con impunidad todas y cada una de las acciones y decisiones de la AN y por otra parte el Consejo Nacional Electoral (CNE) tomo acciones, primero, para llenar de obstáculos hacia el deseado y esperado referéndum revocatorio del mandato presidencial de Nicolás Maduro, para posteriormente suprimir de un plumazo esa legítima alternativa constitucional como opción para cambiar de Gobierno.

Todas esas acciones y maniobras por parte de los poderes del Estado han llevado a un desenlace de desesperanza que se ha adueñado del ánimo opositor, cuyo más irremediable efecto ha sido la unión y el llamado para mantenerse en una lucha y protestas constantes.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga. La reacción implacable del gobierno de Maduro ante su aplastante derrota en las pasas elecciones de la AN y la debilidad extrema de la oposición para enfrentarla, si bien han hecho del año 2017 el peor de estos 18 años del llamado chavismo, puede convertirse en el gran generador de cambios en la realidad política de Venezuela.

Según los expertos en la materia indican que la oposición parece haber dejado de lado su inútil cautela a la hora de caracterizar al régimen y, de manera unánime y muy categórica, ahora lo califican de dictadura. En segundo lugar, porque también han cerrado, según ellos, “por completo”, el capítulo de diálogo con el Gobierno o eso pensábamos.

—————————————————————————————–
USA Hispanic no se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

No hay comentarios

Dejar respuesta