La Paz, 24 feb .- El Senado boliviano, controlado por el partido del presidente Evo Morales, aprobó una ley que sube de 12.000 a 22.000 las hectáreas legales de plantaciones de hojas de coca en el país y con la que, según el oficialismo, se destaca su valor cultural y se le quita el estigma de ser base de la cocaína.

En una sesión celebrada esta mañana, el oficialismo impuso su mayoría en la Cámara Alta para aprobar la norma, pese a las críticas de la oposición sobre el incremento de los cultivos legales de coca.

Tras la aprobación el jueves en la Cámara de Diputados y ahora en el Senado, resta que el mandatario promulgue la ley.

En declaraciones a los medios, el presidente del Senado, el oficialista José Alberto Gonzales, justificó que con la nueva norma, “se han puesto las cosas en su sitio” y se ha “rescatado y blindado una parte fundamental de la cultura de los bolivianos”, que es la hoja de coca y sus usos tradicionales, culturales y medicinales.

“Lo importante ha sido desatanizar a la hoja de coca, despenalizarla, liberarla…”.

“Estamos hablando de una hoja noble, buena, de una hoja sagrada que no merecía ser estigmatizada de la forma en que lo fue durante estos casi 30 años desde la ley 1008”, agregó el parlamentario.

La Ley 1008, vigente desde 1988, fijaba los parámetros para la lucha contra el narcotráfico y para la producción de hojas de coca, estableciendo el límite máximo de 12.000 hectáreas, que solo podían cultivarse en la zona de los Yungas, de La Paz.

Además, un decreto de 2004 permitía que en la zona del Chapare, el feudo sindical del presidente Evo Morales, se cultiven unas 3.000 hectáreas, aunque en los hechos ese volumen siempre fue el doble.

La planta está protegida en Bolivia por la Constitución vigente desde 2009, que la considera “sagrada” por la importancia cultural, ritual y medicinal que tiene para campesinos, indígenas, mineros y otros sectores sociales.

El presidente Morales, que aún es el máximo dirigente de uno de los principales sindicatos cocaleros de Bolivia, se planteó desde hace tiempo aprobar una nueva normativa para regular por separado la producción de coca y la lucha antidrogas.

La norma trabajada por el Ejecutivo para la coca establece que 14.300 hectáreas estarán en el departamento de La Paz (oeste), en la zona de los Yungas, y 7.700 en la zona central del Chapare.

El proyecto original del Gobierno planteaba subir hasta 20.000 las hectáreas legales de esas plantaciones, pero finalmente las autoridades aumentaron la cifra a 22.000 para poner fin a un conflicto con productores de coca de Yungas, que esta semana protestaron y fueron reprimidos por la Policía.

El expresidente Jorge Quiroga (2001-2002) tildó de “narco-ley” la nueva norma y advirtió que “va a traer vergüenza nacional y va a hacer un daño enorme al país” porque, a su juicio, generará mayor narcotráfico y criminalidad.

Sostuvo que la coca de los Yungas “siempre ha sido y siempre será legal para el uso milenario y tradicional, para el acullicu (masticado de las hojas)”, mientras que la mayoría de la producción del Chapare “se destina a fines ilícitos”.

Según Quiroga, Morales privilegia “su condición de dirigente cocalero del Chapare por encima de su investidura de presidente” para favorecer la producción de hojas de coca en esa zona.

El senador Gonzales sostuvo por su parte que el aumento de la superficie legal de plantaciones “no es una cuestión disparatada”, sino que responde a un “razonamiento técnico” con miras a industrializar y exportar la planta y sus derivados lícitos.

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