TU MEJOR TÚ.

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Reflexiones del santo evangelio según san Marcos (13,24-32).

TU MEJOR TÚ.

La felicidad es paradógica. A pesar de ser tan deseada, tenemos que recrearnos en ella de modo deliberado para poder sentirla. Al contrario, las emociones negativas se marcan en nosotros a sangre y fuego para lanzarnos alertas de un potencial peligro. Ser feliz equivaldría a un todo va bien. Una caries nos manda una alerta en forma de dolor. Por eso es necesaria una concentración extra para no dejar pasar todos esos momentos que nos hacen sentir vivos. A nuestro alrededor se encuentran una serie de pistas que si sabemos interpretarlas nos van a ayudar mucho.

Por debajo de la felicidad podemos rastrear todo un mundo de emociones diferentes. Incluso algunas de ellas no son agradables del todo, como el compromiso, la lucha, el reto o incluso el dolor.

Cuando hablamos de felicidad hablamos también de diversos sentimientos positivos que experimentamos: la alegría, la exuberancia, el humor, la risa, el optimismo e incluso la curiosidad… Estos sentimientos, que son totalmente agradables, funcionan como acicates para que repitamos comportamientos necesarios para sobrevivir. Cuando una persona exhibe estos rasgos el resto de los miembros del grupo suele mostrarse más positivo. Todos estos actos nos unen en un contexto social, generan adhesiones y hacen que poco a poco podamos escribir nuestros nombres en el libro de aquellos que escriben la vida, pero ésta con mayúsculas.

El evangelio de esta semana nos dice: “aprended lo que os enseña la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, sabéis que la primavera está cerca, a la puerta”. ¿Qué signos podemos ver en nosotros que nos ayuden a caminar por la senda de la felicidad? ¿Cuál es nuestra marca? ¿Coinciden los signos que lanzo al exterior con mi verdadera personalidad?

Durante esta semana hemos hecho un ejercicio con los niños girando en torno a nuestro nombre. Además de descubrir el significado del mismo, lo hemos escrito en vertical y con las letras que lo componen hemos querido realizar una instantánea de quiénes somos buscando cualidades positivas que se esconden dentro de nosotros. Nos hemos adentrado en la aventura de descubrir “tu mejor tú”.

Nuestro entusiasmo, compartir nuestras ilusiones y manifestar los sentimientos que nos provocan será algo muy positivo para la vida de muchas personas.

En definitiva, vivir la alegría de los que estamos bautizados no es otra cosa que darle rienda suelta a nuestras ganas de celebrar la vida: “no son muertos los que en paz descansan en la tumba fría. Muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía”.

 

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