Naciones Unidas, 19 sep.- Un grupo de países, liderados por el Reino Unido, se reunieron en Nueva York con representantes del Gobierno de Birmania para pedirles que detengan la violencia contra los rohinyás y permitan el suministro de ayuda.

En la cita, organizada por el Ejecutivo británico en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, participaron ministros de Bangladesh, Indonesia, Turquía, Australia, Canadá, Suecia, Dinamarca y la representante de EE.UU. en Naciones Unidas, Nikki Haley.

Según el Reino Unido, todos ellos pidieron a Birmania el fin de la violencia, acceso humanitario sin trabas para las organizaciones internacionales y la implementación de las recomendaciones de la comisión liderada por el exsecretario general de Naciones Unidas Kofi Annan.

Un día antes de que rebrotara la violencia, ese grupo presentó 88 puntos con el objetivo atajar los problemas sectarios en el occidental estado Rakhine (antiguo Arakán), entre los rohinyá y la mayoría budista.

“Aunque Birmania sin duda ha hecho progresos alentadores hacia la democracia durante los últimos años, la situación en Rakhine, los terribles abusos de los derechos humanos y la violencia son una mancha en la reputación del país”, dijo el ministro de Exteriores británico, Boris Johnson.

Según Johnson, es “vital” que la líder de facto del país, Aung San Suu Kyi, y el Gobierno “dejen claro que estos abusos tienen que parar”.

“Estoy alentado por nuestra discusión y por la participación de altos representantes birmanos, pero ahora tenemos que ver acción para parar la violencia y abrir acceso humanitario inmediato”, insistió a través de un comunicado.

Haley, por su parte, dijo que EE.UU. va a seguir insistiendo a las autoridades birmanas para que detengan las operaciones militares y se comprometan a facilitar el regreso seguro de los civiles a sus hogares.

“Todavía no estamos viendo mejoras sobre el terreno y seguimos escuchando informaciones de violencia y sufrimiento”, dijo la diplomática en un comunicado.

La de Birmania es una de las crisis que abordarán a lo largo de la semana los líderes mundiales en los encuentros que mantendrán en los márgenes de la Asamblea General de la ONU.

Naciones Unidas ha advertido de que en el país puede estar produciéndose una limpieza étnica de la minoría musulmana rohinyá, además de posibles crímenes contra la humanidad.

Más de 400.000 rohinyás han huido a Bangladesh desde el pasado 25 de agosto por la ola de violencia desatada contra ellos en Birmania, donde el Ejército realiza una campaña militar en respuesta a un ataque de un grupo de insurgentes de esa etnia contra puestos policiales.

Las autoridades de Birmania, país de mayoría budista, no reconocen la ciudadanía a los rohinyá, ya que los considera inmigrantes bengalíes, y les impone múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos.

 

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