Thais Hernández.

En algo en lo que la mayoría de los ciudadanos están de acuerdo es que el 2017 ha sido un año difícil para Venezuela. Factores sociales, políticos, económicos y culturales entre otros, se han visto sacudidos por una crisis nunca vista en el país. Más allá de cualquier tendencia política o ideológica, lo que todos desean es un año 2018 donde se vislumbren señales claras de una recuperación definitiva del país.

Por tanto, en el tema de la seguridad la tendencia sería a mantener los ya de por si preocupantes indicadores o peor aún a agravarse. En situaciones de crisis, los recursos deben gestionarse con un máximo de eficiencia trátese del presupuesto de organizaciones o familias; lo importante es hacer un balance entre medidas de prevención en seguridad e inversiones inteligentes.

La seguridad no se aborda de manera aislada, es decir, usted puede hacer una importante inversión en tecnología, por ejemplo, videovigilancia, pero si las normas y procedimientos son obsoletas la eficiencia de su inversión será mucho menor de lo esperada. Un sistema de seguridad orientado a preservar la integridad de personas y cosas debe incorporar cuatro componentes: tecnología, personal de seguridad, infraestructura, normas y procedimientos.

Tan importante es disponer de recursos como saber cuándo, cómo y quién va a hacer uso de ellos. Al contar con un conjunto de normas y procedimientos actualizados, se evitan los retrabajos sinónimo de ineficiencia, la pérdida de tiempo que puede ser fatal en situaciones de emergencias y la ausencia de participación del resto de los trabajadores o miembros del grupo familiar. Las normas refuerzan el orden y el control, que a su vez contribuyen con el clima de seguridad que todos desean percibir.

Las barreras que retardan las acciones de los delincuentes forman parte de la infraestructura que no puede quedar fuera de la lista. Su importancia es clave, ya que representan la primera línea a la que los delincuentes deben superar si quieren ingresar a una instalación. Pero estos recursos requieren no sólo mantenimiento sino actualización.

El hurto hormiga fortalecido, el vandalismo a materiales y equipos que antes pasaban desapercibidos, el incremento del saqueo, la violencia en crecimiento y la aparición de nuevos modos delictuales no serán de extrañar en la Venezuela del 2018. De allí que invertir en la seguridad de usted y de los suyos, es el precio que pagar por vivir en este país. No espere a ser víctima.

 

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