Si en verdad amamos a Venezuela y la queremos próspera, justa y reconciliada, deberíamos asumir los gravísimos problemas que sufrimos como una extraordinaria oportunidad para el reencuentro y la reconciliación y de una vez abandonar los viejos caminos del mesianismo, el populismo, la intolerancia, la violencia, el individualismo y la improductividad, para abocarnos a construir entre todos la nueva República, que supere los gravísimos errores tanto de la cuarta como de la quinta.

Hay que tratar a los demás como deseamos que nos traten a nosotros, a respetarlos, a ser amables, pacientes, tolerantes y compasivos, a perdonar, a practicar una cultura de la solidaridad y la cooperación, a enterrar nuestros prejuicios e intolerancias, sin permitir que el odio y la venganza nos dominen y esclavicen.

Trabajar por la prosperidad, la justicia y la paz con dedicación, respeto y entusiasmo. Rechazamos la violencia venga de donde venga y nos comprometemos a mostrar una conducta pacífica y respetuosa con todos. En consecuencia, renunciamos a la violencia física y a la violencia verbal, a los insultos y las ofensas, como medio para resolver nuestras diferencias. Nos comprometemos a denunciar y combatir las conductas violentas, las mentiras, los cinismos e ironías que ofenden, sin utilizar los mismos métodos de los violentos.

Porque consideramos a Venezuela una gran familia, donde todos somos conciudadanos y hermanos, nos duele mucho la situación en que se encuentra y nos comprometemos a ser amables con todos, especialmente con los más débiles y necesitados, los niños, los ancianos, los pobres, los enfermos, los discapacitados, los encarcelados, los perseguidos, los que piensan distinto.

Queremos una Venezuela próspera y justa, donde la Constitución no sea letra muerta y regule el actuar y el decir de todos, con poderes autónomos que se regulen unos a otros, e instituciones eficientes que resuelvan problemas y nos traten a todos por igual, donde la cédula y no el carnet de la Patria exprese la verdadera ciudadanía.

Nos comprometemos a trabajar por Venezuela con responsabilidad para alcanzar un orden social y económico eficiente y justo, en el que todos tengamos iguales oportunidades de realizar nuestras potencialidades. Debemos actuar con honestidad y responsabilidad, a superar los prejuicios y el odio, a alejarnos de la ambición y la codicia. Por estar convencidos de que, para crear una Venezuela mejor, hay primero que cambiar la conciencia, nos comprometemos a alimentar la nuestra con la reflexión, el diálogo y la oración.

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3 Comentarios

  1. Esos deseos tenemos todos para venezuela ya basta de odio, intolerancia, violencia… Basta señor maduro de hacer sufrir al pueblo venezolano

  2. Por todo esto es que mi Venezuela merece estar mil veces mejor de lo que está…! Y por todo es que la extraño tanto! Me duele ver como está tan dividida por ciertos intereses, y que tanta gente tenga que estar saliendo…

  3. Que palabras tan sabias… Todo Latinoamérica francamente ncesita un cambio así pero con mayor razon nuestrs hermanos venezolanos jeje.
    Fuerza venezuela!

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