Washington, 18 abr.- La Oficina de Washington para Latinoamérica (WOLA) no considera que el favorito para suceder a Raúl Castro al frente de la Presidencia de Cuba, Miguel Díaz-Canel, vaya a suponer un cambio dramático e inmediato en la forma de gobernar el país.

“No debemos esperar cambios dramáticos en la escena inmediata”, explicó Marguerite Jiménez, directora de WOLA para Cuba, durante una conferencia telefónica.

En esta línea, Jiménez precisó que aunque no es previsible que el nuevo mandatario dé un giro brusco en la dirección del país, sí que tendrá que acometer reformas importantes en materia económica y social durante los próximos años.

“Estos aspectos tendrá que afrontarlos en un contexto de creciente hostilidad con Estados Unidos”, comentó la experta, quien incidió que la mejora de la economía será “un elemento clave” en el próximo Ejecutivo cubano.

Las declaraciones se produjeron antes de que este miércoles el Palacio de Convenciones de La Habana acoja desde las 9.00 horas la apertura de su IX Legislatura y la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en una sesión de dos días en los que se designará al Consejo de Estado y a un nuevo presidente que por primera vez en seis décadas no llevará el apellido Castro.

Tras doce años, Raúl Castro, de 86 años, se despedirá del sillón presidencial para cumplir su compromiso de limitar los cargos políticos a dos mandatos consecutivos y dar el relevo a una nueva generación de dirigentes con el actual primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, de 57 años, como favorito para ser el sucesor.

Sobre los retos que tendrá que afrontar el mandatario entrante, el vicepresidente de Programas de WOLA, Geoff Thale, enfatizó que las relaciones con EE.UU. pueden ser determinantes a la hora de facilitar o dificultar las reformas.

“Desafortunadamente, el actual clima es de hostilidad”, lamentó Thale, quien consideró que esta condición complicará las mejoras socioeconómicas de la isla.

Para el experto, de confirmarse la Presidencia de Díaz-Canel, este deberá hacer frente especialmente a las expectativas de los más jóvenes en distintos ámbitos, sobre todo en el acceso a la información y a internet.

Por otro lado, la analista política Ana Quintana, del centro de pensamiento conservador Heritage Foundation, advirtió en un comunicado de que aunque Díaz-Canel no tenga “Castro” entre sus apellidos, “parecen compartir el mismo ADN” y auguró que este “continuismo” no le “presagia un buen futuro” a Cuba.

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