Caracas bajo el amparo de las tinieblas. La importante metrópolis sudamericana, sometida al desiderátum de quedarse en penumbras, ante la frustración de millones de víctimas. Miles de hogares a merced del hampa desbordada que recibe esta primordial ayuda de sus congéneres de fechorías. La ciudad más violenta del mundo, con un pésimo cuerpo de seguridad, atragantado de corruptelas y complicidades, siendo un pasivo espectador de la ciudad carcomida en vicios.

Mejor aliado para el crimen no puede existir, la falta de alumbrado en una urbe tan grande es sumamente tentadora. La otrora capital de cielo la dejaron a oscuras, un lamentable espectáculo de un sistema eléctrico convertido en otra obra de este gobierno. Solo el cuartel de la montaña, en donde reposa el padre de este desastre, permaneció con luz eléctrica. La grave crisis del sector no puede ser disimulada en una capital destruida por la feroz embestida de un régimen atroz. Grandes espacios caraqueños sometidos por la falta de fluido eléctrico.

La ciudadanía castigada por la ausencia de un gobierno que responda a los intereses colectivos. Solo les importa mantener incólumes las áreas de adoración del ídolo de marras, en desmedro de un pueblo que agoniza. El cuartel de la montaña iluminado mientras la ciudad transformada en desasosiego nocturno, alumbran el templo del gran responsable que todas estas cosas ocurran. Fueron sus políticas erradas quienes llevaron al sistema eléctrico al despeñadero, hicieron del sector un vulgar saqueo que se tradujo en la nula colocación de nuevas tecnologías.

Optaron por los equipos obsoletos que disfrazaron como nuevos para de esa manera asaltar los dineros públicos, pasamos de tener una de los sistemas eléctricos más modernos del hemisferio a gozar de peor. Esto ocurrió en los tiempos tórridos de capitales de la revolución desquiciada. Como un señorial templo babilónico el cuartel de la montaña rinde culto a la esplendidez. Tiene un presupuesto mayor que la maternidad Concepción Palacios, así como de cuatro veces los recursos de varios hospitales caraqueños.

Sus áreas fueron transformadas para honrar al Nabucodonosor barinés. Allí gozan de todo lo que carecen los caraqueños. La seguridad es las veinticuatro horas del día.El personal tiene alimentos y medicinas que son prohibitivos para quienes viven en la metrópoli. Se alza sobre las miserias de un pueblo que les creyó. Allí si existe luz eléctrica para sostener la figura del caos.

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