Venezuela realizará elecciones presidenciales el 20 de mayo, estas elecciones no serán justas y no cumplirán los estándares básicos de transparencia, según la gran mayoría de la oposición venezolana y los miembros de la comunidad internacional. En otras palabras el pueblo venezolano le dará vía libre a otro período de gobierno al actual presidente Nicolás Maduro.

El 90% de los venezolanos informaron que no tenían dinero suficiente para comprar alimentos en una encuesta nacional. La gran mayoría de los venezolanos comen menos de tres veces al día y más de la mitad han perdido un promedio de al menos 10 kilos.

La pobreza relacionada con los ingresos ha aumentado al 87% de los hogares, y el 60% de esos hogares sufren pobreza extrema. En un contexto de hiperinflación y escasez, más de un tercio de los hogares informan que no compran ninguna fuente de proteínas, mientras que más del 40% de los hogares dependen principalmente de la papa como base para sus necesidades dietéticas.

¿Qué pasó con las políticas sociales? En 2015, alrededor de 2,6 millones de personas fueron beneficiadas por el programa de atención de salud, Misión Barrio Adentro, que brinda a las comunidades acceso a la atención primaria. Solo 200,000 personas usaron el programa en 2017.

Todos los esfuerzos del gobierno se han dirigido ahora a la distribución de alimentos. En 2017, 12.6 millones recibieron cajas de alimentos subsidiadas por el gobierno llamadas cajas CLAP. Los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) son parte de una red centralizada por autoridades militares. Las cajas se distribuyen de manera discrecional a los consejos vecinales sin la supervisión formal de los funcionarios electos.

Las cajas del programa CLAP no se entregan regularmente, sus precios varían y su contenido es inconsistente. La mayoría de las personas los usan no como su principal fuente de alimentos, sino como una herramienta para el trueque. Se han encontrado productos básicos como leche en polvo sin los nutrientes necesarios para proporcionar calcio y proteínas a un niño. La leche importada cuesta apenas 1 dólar por kilo, pero los funcionarios del gobierno informan que paguen entre 4 y 7 dólares.

Este es un esquema de corrupción que se beneficia del hambre de las personas. El gobierno distribuye estas cajas a través de una identificación conocida como el Carnet de la Patria. Esta identificación tiene un código utilizado para almacenar información sobre los ciudadanos, sus condiciones socioeconómicas, los beneficios que reciben y dónde viven. También se usa para reemplazar la identificación de ciudadanía tradicional.

Los funcionarios del gobierno exigen esta identificación como un requisito previo para los procedimientos burocráticos comunes y como una forma de obtener beneficios del gobierno. La mayoría de las personas que reciben cajas del programa CLAP informan que tienen al menos un titular con el carnet en sus hogares. Lo más importante es que el gobierno ha utilizado esta herramienta para obligar a la población a participar en la política a favor del gobierno.

Lo ha hecho desde 2017 cuando organizó elecciones poco competitivas donde las condiciones y las mesas electorales han cambiado considerablemente. Los llamados “puntos rojos”, que son carpas rojas ubicadas fuera de los colegios electorales, han sido equipados con computadoras y líneas telefónicas para facilitar la movilización de los votantes durante el día de las elecciones.

Aquí, los activistas del gobierno exigen que las personas activen sus tarjetas de identificación antes de emitir su voto. Este procedimiento funciona junto con amenazas y sugerencias de que el gobierno puede saber por quién votaron. En definitiva, lo que está en riesgo para los venezolanos comunes es su acceso a alimentos subsidiados. El uso de formas electrónicas de recopilación de datos ha sido exitoso para asegurar la participación en las elecciones.

La victoria del gobierno en las elecciones regionales de 2017 (en las que ganaron 18 de los 23 escaños) fue en gran medida debido al uso de este mecanismo.  La crisis económica actual se ha utilizado como una oportunidad para manipular las necesidades de apoyo político y disciplina de las personas más pobres. Contrariamente a la retórica del gobierno, el gobierno de Maduro ha reducido o eliminado las políticas de protección social. Han centrado su política social en una red militarizada de distribución de alimentos orientada al control político.

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1 Comentario

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    No hay cosas básicas (papel higiénico), no hay provisiones, no hay nada, esta estrategia funciona perfectamente principalmente en las clases sociales más bajas… Miles de billetes para comprar cosas tan elementales, cosa de todos los días

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