No olvidemos, desde su primera Ley Habilitante finales 2013, el presidente Maduro aseguró todos los problemas se solucionarían, empeñó su palabra, afirmó Venezuela finalmente comenzaría su senda a ese “País Potencia” que tanto auguró fallidamente el expresidente Chávez. Con todo ese vasto repertorio de leyes se auto confirió más poder absolutista a través del reforzamiento del centralismo, de la militarización de lo civil, de más y más controles, racionamientos e intervención gubernamental en todo el espectro público y privado.

No solamente tuvo un par de Leyes Habilitantes 6 meses cada una, también ha resuelto gobernar por Decretos de Emergencia que con anuncia del TSJ lo libraron de los formalismos constitucionales, además, lleva un año apoyado en una constituyente a su medida, que secunda todas sus órdenes. Ahora, los resultados de toda esa tizana de poder son archi conocidos, no vale la pena señalarlos, basta salir a la calle y toparnos con un país digno del Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri o de Macondo del también universal Gabriel García Márquez.

Venezuela es una nación sumergida en la anarquía de élites gubernamentales. Si de otro modo cómo se puede justificar tantos y tan diversos delitos impunes, a la vista de todos, en todos los niveles y que ninguna autoridad haga algo son extremadamente ineptos o cómplices, así de sencillo. Luego de haber concentrado el poder de un César romano, el régimen comenzó la supuesta senda electoral, anulando villanescamente el revocatorio, entramando una constituyente que según expertos juristas es para constitucional e ilegítima.

Logró así congelar el anhelo de votar de toda una sociedad extenuada en la infructuosa exigencia de cambio. Así, se hizo de las elecciones regionales, locales y presidenciales, arrastrando precariamente simpatizantes rojos rojitos. Una vez consagrado su macabro plan no podemos decir magistralmente porque basado en la violencia institucionalizada, en la manipulación planificada de las necesidades, en el secuestro de la institucionalidad e irrespeto a la ley, a la democracia, cualquiera pudo hacerlo ahora la voz de mando es vamos a solucionar los problemas del país.

Lo primero es identificar los problemas. Son causa de una supuesta guerra económica o las obvias consecuencias de haber manejado al país como un hato colonial a través de la insana concentración de poder. Luego de haber conducido a Venezuela casi  como una finca personal, por encima de la constitución y la legitimidad, luego de inundar a los venezolanos.

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