La situación que presenta Venezuela es muy grave, ya que por tercer año consecutivo la inflación se mantiene en niveles muy elevados, el producto interno bruto ha registrado una caída del 10 al 12 % y es difícil pensar que puede pasar en este nuevo año 2018. El resultado del diálogo depende el Gobierno, el cual tiene en su contra el tiempo porque la oposición no tiene deuda, tampoco el compromiso de traer alimentos para satisfacer la demanda de la población.

El Gobierno carece de políticas para enfrentar la crisis. El partido del oficialismo esta estremecido por las diferencias internas y existen tendencias que quieren apartar al presidente. Además los fraudes cometidos en las elecciones de gobernadores y alcaldes han aislado al régimen en la comunidad internacional. La situación es difícil, está llegando a un límite que no se tolera. Ocurren diferentes factores en el malestar colectivo. La esperanza de que sean tomadas las medidas económicas adecuadas se alejan.

Son reveladores los intentos del Gobierno porque no tiene idea de revertir este estado de dificultades para el Estado venezolano y de calamidades para la población. Las situaciones económicas no tumban Gobierno pero existe un factor importante que la inflación por tercer año sucesivo adquiere un rango de más del 50% al mes, lo que determina la hiperinflación. Con un elemento perjudicial el retroceso económico pronosticado por los diferentes organismos internacionales.

La política es estricto reflejo de esta situación económica. El Gobierno no tiene reglas claras para gobernar como debe existir según los principios constitucionales pero estos no se respetan. No sale del poder al precio que sea. Este no es un país democrático utiliza todos los mecanismos de permanencia en el poder. El incumplimiento de la República y por parte de PDVSA causante de las deudas, los ha llevado a la cesación de pago, del default, lo que empeora mucho las condiciones para enfrentar la crisis.

No es la crisis de la oposición, en la cual es natural que haya desacuerdos y enfrentamientos porque hay diferentes formas de pensamiento. Es por ello que la negociación se ha convertido en un gran dolor de cabeza para el Gobierno y su organización política. Aplazar el tiempo para el Gobierno va contra su propia sobrevivencia, no puede llegar a acuerdos con los puntos que está planteando porque la crisis venezolana ya no es propia del país sino que la ha asumido plenamente la comunidad internacional.

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