Fernando Lira.

La historia económica de Venezuela se basa en un país monoproductor, básicamente es un país que vive del petróleo, solo que es una nación que no han sabido administrar los recursos económicos. Al comprar con otras economías monoproductoras mundiales vemos que son países ricos y exitosos en comparación con el país latinoamericano.

Sin embargo, en el tema económico Venezuela ha tenido años de bonanza, recursos importantes para desarrollo de cualquier país. Especialistas indican que desde “el año 2000, el petróleo ha aportado en promedio más de 51% del total de los ingresos fiscales nacionales y desde el 2006 el 56%”.

Tal situación económica le permitió a Chávez financiar “empresas de producción social” y otras iniciativas “no capitalistas” de desarrollo, además de subvencionar la venta de petróleos a países amigos, entre los que se puede resaltar Cuba y Bolivia. Esas decepciones políticas hoy día le están pasando factura de la peor forma posible, y quienes más la están padeciendo es la población.

Las empresas llamadas de producción social, en las cual tanto se ha invertido estan paralizadas y solo son una carga nominal para el Estado venezolano. Dicha situación es más notoria desde el año 2009, cuando la crisis económica mundial causó una caída de más de un 50% del precio del barril de crudo, lo que afectó directamente la economía de Venezuela, y con ello, los programas sociales implementados por Chávez.

Pero no solo podemos hacer mención a la crisis económica mundial y la disminución del precio del petroleo, a esa crisis hay que sumarle la corrupción que gobierna en el país, la criminalidad y la falta de sentido común.

Por lo antes indicados es que muchos críticos y los pocos sectores empresariales que quedan en el país y los cuales por cierto suelen ligar a la derecha venezolana por expresar la responsabilidad al Gobierno de la caída de la producción y de la situación económica que transita actualmente en el país y la cual es una agonía o muerte lenta para los ciudadanos.

En ese mismo orden de ideas y con toda la propiedad del caso, la oposición venezolana en varias oportunidades ha argumentado que desde la llegada de la llama “Revolución Bolivariana,” el aparato industrial del país ha entrado en debacle como consecuencia de las políticas económicas impulsadas desde el Gobierno.

En resumidas cuentas existen distintas matrices de opinión, unas buscan posicionar al Estado como el gran culpable, y otras donde el gobierno culpa a la oposición de todo lo que esta pasando reseñando la idea de una matriz de guerra económica y que no los dejan gobernar.

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