La vicepresidenta de Perú admite que tiene propuestas de otros partidos

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En la imagen, la vicepresidenta de Perú, Marisol Espinoza. EFE/Archivo

Lima, 13 abr (EFE).- La vicepresidenta de Perú, Marisol Espinoza, admitió que ha recibido propuestas para unirse a otros partidos, pero afirmó que mantiene su lealtad al gobernante Partido Nacionalista.
“Creo que si alguien ha podido demostrar su lealtad con el Partido Nacionalista he sido yo. Hay unas propuestas y yo he señalado que todavía no…”, declaró Espinoza en el programa periodístico de televisión “Sin peros en la lengua”.

La vicepresidenta ofreció estas declaraciones después de que durante la semana pasada el empresario Salomón Lerner Ghitis, portavoz de una nueva coalición de izquierda, la mencionara como una de sus potenciales candidatas para las elecciones presidenciales del 2016.
“Salomón Lerner ha sido muy generoso en anunciarme. Agradezco la generosidad”, remarcó antes de señalar que “aún no” considera la posibilidad de una eventual candidatura a la presidencia del país.

La también congresista del oficialismo negó que esté pensando en renunciar al partido gobernante, tal como se especuló en los últimos meses por sus discrepancias con algunas decisiones del Gobierno, fundamentalmente en temas sociales.

Según una denuncia periodística, la vicepresidenta fue una de las víctimas del gigantesco seguimiento y acopio irregular de información que hizo la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) a políticos, empresarios, periodistas y otros ciudadanos.

Esas denuncias llevaron al presidente de Perú, Ollanta Humala, a ordenar la reorganización de la DINI durante 180 días y la semana pasada determinaron la censura por el Congreso de la primera ministra Ana Jara, quien ha sido sustituida por Pedro Cateriano.
“Creo que hay cosas a las que uno no puede renunciar. Que hay un tema de principios y un tema de valores. El Perú es más grande y merece todos los sacrificios que pueda hacer cualquier ciudadano”, comentó la vicepresidenta al respecto.

Espinoza reconoció, sin embargo, que el seguimiento y espionaje en su contra fue el momento político “más duro y más difícil” que afrontó desde el inicio del Gobierno de Humala, en julio de 2011.
“Yo he sido una de las más acérrimas defensoras de derechos humanos, no solo como congresista sino como periodista. Yo siempre he condenado y condenaré cualquier tipo de práctica que no vaya de acuerdo con la defensa y el cuidado de los ciudadanos”, concluyó.

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